sábado, 30 de agosto de 2008

PERU Y CHILE: DOS CARAS DE UNA SOLA MONEDA DE ORO.

BlogsPeru.com PRIMERA PARTE



Chile y Perú tienen una relación fluctuante, afectada permanentemente por la herencia del pasado. La Guerra del Pacífico y sus consecuencias más visibles -pérdida territorial, invasión chilena y consecuente obtención de trofeos de guerra- aún son un factor determinante en el avance y desarrollo de los vínculos entre Chile y Perú.
La hipótesis desarrollada en este trabajo plantea que la consecuencia fundamental de este conflicto, en cuanto a su capacidad de afectar la relación actual entre ambos países, es la generación de imágenes que han ayudado a construir una percepción negativa del otro.
Tres son las principales imágenes que abordaremos en este estudio. La de ganador y vencido; la de invasor e invadido y la de país exitoso y estable frente a la imagen de un país políticamente inestable y con altos niveles de pobreza.


I. PERCEPCIONES COMPARTIDAS Y CONTRADICTORIAS


El análisis de los discursos y de los textos de ambos países aporta un elemento coincidente. La Guerra del Pacífico es un hito en la historia bilateral y regional.
Para gran parte de la sociedad peruana, "la Guerra del Pacífico es el acontecimiento más importante de nuestra historia militar. Muchas de nuestras acciones y política militar aún se ven a través del prisma de este trauma que vivió el Perú hace más de un siglo. Muchas veces ese prisma no nos deja ver con claridad la realidad y nos hace tomar decisiones equivocadas"2. Para una fracción importante de los peruanos aún existe la noción del orgullo nacional herido por la derrota y por la invasión chilena.
En el caso de Chile, la victoria permitió la persistencia de la noción de unas fuerzas armadas "jamás humilladas y jamás vencidas" y generó un sentimiento de excesivo orgullo nacional, que condicionó y condiciona la vinculación futura con sus vecinos del norte, determinando la agenda de política exterior y de defensa a nivel gubernamental; pues la herencia histórica, a pesar de la voluntad política expresada por ambos gobiernos, resurge frente a cualquier divergencia. José Rodríguez Elizondo denomina el proceso experimentado por los chilenos después de la guerra como una "sobrecompensación" y señala que "hoy parece evidente que ese orgullo mutó en arrogancia focalizada y que ésta sirvió poco al interés nacional. En contrapunto con el rencor peruano, amarró el desarrollo futuro de ambos países a una íntima enemistad, que se expresaría, para unos, en la obligación de conservar lo ganado y, para otros, en la necesidad de recuperar lo perdido. Ese amarre impediría asomarse a las posibilidades de una cooperación que los potenciara a ambos conjuntamente"3.
Esta imagen de ganador y vencido y su repercusión en el alma nacional se mantienen hasta hoy; pero adquieren nuevas formas y se unen a nuevas imágenes que ayudan a construir una percepción fundamentalmente antagónica del otro.
A esto contribuye el que, a pesar de los avances sustantivos en materia comercial, no se haya logrado un mayor desarrollo en la solución de la agenda histórica, en la que se pueden identificar una serie de demandas insatisfechas por parte de los peruanos:
Primero, para algunos actores de la sociedad peruana, la solución a las Cláusulas pendientes del Tratado de 1929 -alcanzada en 1999 por ambos países- no es satisfactoria para Perú y han planteado demandas sobre asuntos de delimitación marítima, que mantienen vigentes en la agenda bilateral los temas de frontera, a pesar de la posición chilena consistente en que no hay cuestiones limítrofes pendientes. Esto ha sido rescatado por el gobierno peruano y de hecho en el primer proyecto de Libro Blanco de la Defensa Nacional de Perú, dentro del escenario subregional se señala "En estos últimos años varios países de la subregión luego de tensiones han alcanzado acuerdos en materia de límites en el marco del derecho internacional, como Chile- Argentina y Perú-Ecuador, lo que ha reducido parcialmente las posibilidades de confrontaciones violentas, sin embargo, aún subsisten algunas discrepancias que deben ser solucionadas a través de la vía diplomática, tal como la delimitación marítima entre Perú y Chile, así como la ejecución de asuntos pendientes establecidos en el Acuerdo de Paz entre Perú y Ecuador del 26 de octubre de 1998, donde deben prevalecer los esfuerzos entre los países que puedan originar una evidente carrera armamentista con proyecciones de expansión económica y futuras pretensiones encubiertas"4. Aunque en la versión final se eliminó la referencia explícita al caso chileno, sí se deja constancia de la posibilidad de conflicto por los límites marítimos. En la tipología de posibles conflictos y enfrentamientos, específicamente en el acápite de conflictos territoriales tradicionales, se habla de los asuntos demarcatorios pendientes en las fronteras marítimas, fluviales y lacustres5.
Segundo, la devolución de ciertos trofeos de guerra. Libros, documentos y el emblemático Huáscar. Esto se evidencia en las declaraciones del Almirante Alfredo Palacios Dongo, ex Comandante General de la Marina peruana, quien pidió al entonces Canciller Allan Wagner "iniciar las gestiones para la repatriación del patrimonio que nuestro país perdió durante la Guerra del Pacífico, en particular el monitor Huáscar, tomado como trofeo por el Ejército chileno"6. En la práctica estos temas pendientes del post conflicto -esta noción de falta de soluciones por alcanzar- han agudizado en determinado sector de la sociedad peruana la imagen del país vencido frente al Chile victorioso. Las consecuencias de este conflicto se evidencian incluso, según José Rodríguez Elizondo, en la estructuración de la sociedad peruana. A juicio del autor, existirían tres sectores claramente diferentes respecto a la vinculación con Chile: dos posiciones minoritarias opuestas y una posición central oscilante y definitoria.
De un lado está una minoría clara y duramente revanchista, para la cual es vital mantener una "ventana abierta" que justifique la recuperación del patrimonio territorial perdido, cuando el balance de fuerzas militares lo permita. Las cláusulas pendientes del Tratado de 1929 cumplen esa función y, por tanto, nada convencerá a esta minoría para contribuir a aprobar un finiquito formal.
En cuanto a la minoría opuesta, postula que es anacrónico seguir esperando una revancha bélica, pues en las condiciones socioeconómicas del país, y vista la interdependencia global, jamás habrá victoria con sentido en una nueva guerra chileno-peruana. Esta minoría, que no puede arriesgarse a ser percibida como "chilenófila", está compuesta fundamentalmente por los sectores de mejor nivel socioeconómico y por la parte más lúcida de la intellegentsia.
... El gran bloque central de la nación oscila entre ambas minorías, de acuerdo con la coyuntura, la capacidad de convicción y los medios que ellas desplieguen. En períodos de distensión, esto favorece a la segunda minoría, no por afecto a Chile sino por el peso obvio de la racionalidad. Sin embargo, en períodos de tensión, puede favorecer a la minoría ultranacionalista, dada la ventaja que ésta tiene en el empleo agresivo de la comunidad7.


II. LA NOCIÓN DE INVASIÓN


Son los sectores más conservadores, que quedan representados en esta diferenciación, los que más evidencian la persistencia de una imagen de país invadido, frente al auge de las inversiones de chilenos en Perú, que se desarrolla desde inicios de la década de los noventa.
En general, existe la percepción de que la llegada de capitales chilenos al Perú favorece el crecimiento y el desarrollo económico, pero para determinados sectores de la sociedad peruana esto ha constituido una nueva invasión.
En 1996 la revista Debate, en su edición de marzo-abril de 19968, daba a conocer una encuesta realizada a 504 personas mayores de 18 años, de ambos sexos y de todos los niveles socioeconómicos, residentes en la zona metropolitana de la Lima, que entregaba un panorama poco alentador. Ante las preguntas de ¿está usted de acuerdo o en desacuerdo con que ingresen al Perú capitales chilenos? Y ¿si el ingreso de capitales chilenos generara más puestos de trabajo, cambiaría usted de opinión?, el universo estudiado mostró la siguiente disposición:
TABLA 1: ¿Está usted de acuerdo con que ingresen capitales chilenos al Perú? (Encuesta de opinión pública)


Claramente los grupos de menor educación y mayor edad son más reacios a un acercamiento con Chile y se ven más afectados por lo que la prensa peruana graficó como una "invasión chilena".
En qué se sustentaría esta imagen de invasión:
1. En la llegada masiva de capitales chilenos a invertir sobre todo en servicios básicos, que son actividades que tienen mayor visibilidad pública.
2. Una conducta negativa de ciertos empresarios chilenos en el exterior. En este sentido, se argumenta cierta prepotencia, falta de adecuación a la idiosincrasia del país e ineficiencias en el manejo de las relaciones interempresa y de la empresa con el exterior.
3. Aunque en los últimos años esta imagen de "país invasor" no tiene la misma fuerza, porque ya las inversiones chilenas se han diversificado y no se desarrollan con el dinamismo de hace unos años, sí persisten las críticas frente a la acción de los empresarios chilenos en Perú, pero bajo otro concepto. Se los acusa de desarrollar expansionismo, afectando la industria peruana a través del desarrollo de monopolio. Esas fueron las acusaciones generadas en el marco del conflicto Lan Perú, cuando se señaló que la propiedad de esta aerolínea sería mayoritariamente de chilenos.
III. LA ARROGANCIA CHILENA
La imagen actual, que se ve alimentada por estas dos visiones -del país ganador e invasor-, y que estructura la percepción que existe en Perú respecto a Chile, es la de un país arrogante, orgulloso de su potencialidad económica y de su estabilidad política.
Esto lo grafica Francisco Durand, profesor de la Universidad de San Antonio, Texas9, al señalar que:
… La manera como los de arriba del país del sur miran a los de abajo también se observa en sus relaciones con sus vecinos, Bolivia y Perú, países vistos como "de indios", y al cual siguen los epítetos consabidos de subdesarrollado, inestable, pobre, atrasado, porque ahora se presentan como la isla del éxito económico en un mar de fracasos. El hecho de que Chile haya mejorado notablemente sus indicadores económicos, y en menor medida los sociales, y que haya adoptado incluso la meta de llegar a ser "desarrollado" para el 2021, aniversario de la independencia, refuerza ese sentimiento. O mejor dicho, lo esconde bajo el manto de haber -a diferencia de sus vecinos- superado esa condición de atraso, lo que lo hace "superior". Que bolivianos y peruanos pobres migren a ese país en busca de mejores oportunidades refuerza el rechazo, porque ahora "los indios están adentro" y el racismo nacionalista ya no se siente sino se práctica.
Esta arrogancia, desde la perspectiva de Durand y de otros analistas peruanos estaría sustentada básicamente en dos elementos:
1. La imagen de una capitanía que supera al virreinato. Esta tesis también es sustentada por Rodríguez Elizondo, quien argumenta que "la victoria dio inicio, así, a un "cambio de pelo" nacional. Los chilenos se liberaron de su sentimiento de subordinación a los peruanos en lo cultural, político y económico. Atrás quedó el tiempo en que Santiago lucía como un villorrio marginal, dependiente de la Lima virreinal en casi todo. Como otra ganancia, se sintieron vengados por la que percibían como ingratitudes históricas"10.
2. Un país que privilegia su vinculación con otras regiones y opta por diferenciarse de su entorno inestable.
PATRIOTICAMENTE. DR. LUIS ANTONIO, ROMERO YAHUACHI
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IV. EL OTRO ESCENARIO: LA PERCEPCIÓN CHILENA


En Chile también existen diferentes posiciones frente a la relación bilateral: hay una mayoría proclive a un acercamiento entre ambos países, basado en el incremento del intercambio bilateral y de las inversiones en ese país. Su planteamiento es que Perú es un socio confiable, que está en un período de estabilización económica y que existen las condiciones para un acercamiento mayor.
Un segundo grupo ve con mayores reservas el acercamiento bilateral. Unos por razones estratégicas -de los riesgos que conllevaría una mayor integración en la zona norte- y otros por la inestabilidad del gobierno peruano y el escaso nivel de apoyo que ostenta el Presidente Toledo. No se evidencia la existencia de un sector totalmente contrario a un acercamiento con Perú. Si realmente existe, no tiene repercusión nacional y menos en la formación de decisiones sobre política exterior11.
De hecho, uno de los principios fundamentales de la política exterior del actual gobierno chileno es "priorizar sus relaciones con los países vecinos, de manera de asegurarle al país un entorno de paz y desenvolvimiento económico sobre la base de la estabilidad y prosperidad también de sus vecinos, por lo cual tiene que aprovechar todas las oportunidades para acrecentar la cooperación vecinal"12. Esto representa una continuidad respecto a lo efectuado, en general, en la política exterior chilena y es el marco que ha permitido que se avance a nivel comercial y en otros ámbitos, como en el proyecto de homologación de sus gastos militares, uno de los principales generadores de desconfianza entre dos gobiernos, no sin dificultad. Además, se ha establecido como mecanismo permanente el 2+2, reuniones periódicas entre los cancilleres y ministros de defensa de ambos países, y se siguen desarrollando medidas de confianza mutua entre las fuerzas armadas.
En general, no existe constancia de una opción por contraponer una imagen exitosa, expansionista, frente a la de un vecino con problemas de inestabilidad política y pobreza estructural, aunque en el último tiempo ha evidenciado niveles muy positivos de evolución macroeconómica.
Algunos sectores, dentro de Chile, sí resaltan la existencia de una nueva arrogancia y de un intento por diferenciarnos de nuestro vecindario, como señala el sociólogo Jorge Larraín. "Hemos acentuado más, en el último tiempo, aquello que nos separa del resto de América Latina. Y eso, a partir de un discurso identitario nacido en los 80. Un discurso triunfalista, que habla de un país ganador, un país modelo, que nos lleva a distanciarnos de otros países, que no son tan ganadores ni tan modelos. Que no han aplicado las recetas como nosotros"13.
No obstante, al nivel oficial y de los actores involucrados en el acercamiento con Perú se ha trabajado por evitar esta imagen de país "arrogante" e "invasivo". De hecho los empresarios nacionales han variado sustantivamente su estrategia de posicionamiento en Perú.

V. HIPÓTESIS DE CONFLICTO

A nivel de la ciudadanía en general, no se evidencia la posibilidad de un conflicto armado con nuestros vecinos. Eso sí, de presentarse tal escenario, una encuesta realizada por FLACSO-Chile en el 2002 muestra cómo en el caso hipotético de una guerra la población considera más factible que el enfrentamiento sea con Perú (ver figuras 1 y 2).

FIGURA 1: Percepción de posibilidad real de conflicto armado con alguno de los países limítrofes de Chile





FIGURA 2: En caso de un conflicto armado, ¿con qué país limítrofe sería más factible? (pregunta realizada sólo a quienes creen en la posibilidad real de una guerra)

No obstante, existen una serie de instancias o situaciones que posibilitan el desarrollo de confrontaciones entre ambos países, que no necesariamente repercutirán en una acción armada. En la mayoría de estas situaciones se denota que el origen del conflicto es una percepción negativa del otro y la persistencia de imágenes confrontacionales.
Por ejemplo, a nivel interestatal, junto con la ya nombrada discrepancia por la delimitación marítima, existen dificultades por la renovación de armamento tanto de Chile como de Perú.
El gobierno y la prensa peruana han hecho referencia a una posible carrera armamentista desarrollada por Chile. En la presentación que hizo el Ministro de Defensa peruano al Congreso para solicitar autorización para adquirir dos fragatas Lupo, identificó como una posible fuente de amenazas los cuadros de adquisiciones futuras de Chile.
Además, en una encuesta realizada por el Grupo Apoyo, el 82% de los habitantes de Lima estima que Chile trata de superar al Perú en capacidad militar y sólo el 12% indica que el país busca un equilibrio. El 6% no sabe o no responde14.
Respecto a la delimitación marítima, en clara referencia a que ésta es una consecuencia heredada de la Guerra del Pacífico, algunos sectores de Perú han propuesto relacionar esta demanda con la planteada por Bolivia. El Embajador peruano en La Paz ha planteado que "entre Chile y Perú existe una frontera marítima no delimitada todavía. Por lo tanto, dado que posiblemente la propuesta o el lugar donde se ubique la solución a la mediterraneidad boliviana esté en Arica -de acuerdo con el tratado de 1929- deberá ser con acuerdo previo entre partes. En esa medida, ambos temas, tanto la delimitación marítima entre Chile y Perú, como la salida soberana de Bolivia al mar por la misma zona, serán o deberían ser materia de una propuesta integral15. Las imágenes antagónicas también se evidencian en los conflictos entre los Estados y los privados. En este ámbito, hay dos casos emblemáticos. El primero es el que se desarrolla en los tribunales chilenos entre la línea aérea Aerocontinente y el gobierno de Chile, en el que aerolínea plantea que fue objeto de trato discriminatorio, para favorecer el monopolio de Lan Chile, mientras que el gobierno chileno acusa a la aerolínea de lavado de dinero.
El segundo caso involucra al gobierno peruano y a Luchetti y está siendo objeto de arbitraje en CIADI. A pesar de su renuencia inicial, el gobierno peruano se ha sometido a este mecanismo de solución de conflictos. En esta controversia también la empresa chilena argumentó ser objeto de discriminación por parte del gobierno peruano.


VI. CONCLUSIONES


La relación entre Chile y Perú aún está fuertemente condicionada por la herencia histórica que se evidencia, principalmente, en la existencia de una serie de imágenes antagónicas. Estas se identifican fundamentalmente con la noción de dos países rivales, para los que la Guerra del Pacífico fue y es un elemento primordial en la generación de una identidad nacional. En el caso de Perú, es una herida siempre abierta, que implicó la perdida de la continuidad Tacna-Arica y que condicionó su vinculación con la antigua Capitanía.
En el caso de Chile, supuso la incorporación de nuevos territorios y la formación de una identidad orgullosa de los triunfos frente al antiguo virreinato poderoso.
Vencer las percepciones construidas sobre estas imágenes supone un cambio cultural, un trabajo de más largo plazo que el mero establecimiento de iniciativas comerciales y políticas.
Las discrepancias a las que hacen referencia los medios de comunicación son una visión coyuntural de este conflicto más profundo, que supone cambios en las estructuras culturales de ambos países.

* Esta investigación forma parte del proyecto Fondecyt 1040244.
2 Luis Barandarían Pagador, Desarrollo y gasto militar. El caso peruano, Editorial APOYO, Lima, Perú, octubre de 1995, pp. 55.
3 José Rodríguez Elizondo, "El siglo que vivimos en peligro", La Tercera-Mondadori, 2004, pág. 26-27.
4 Primer proyecto de Libro Blanco de la Defensa de Perú, Pto. G, pág. 6
5 Pág. 69.
6 Información del diario El Correo, 3 de diciembre del 2002.
7 José Rodriguez Elizondo, "Chile-Perú: Imágenes con interferencias", Debate XVII (87), marzo_abril de 1996 y en "Relación Chile-Perú en el marco de las Convenciones de Lima", revista Política del Instituto de Ciencia Política de la Universidad de Chile, Volumen 33, Primavera 1995, Santiago de Chile.
8 Revista Debate, marzo-abril de 1996, volumen XVII, Número 87, APOYO Comunicaciones S.A, Lima, Perú.
9 Diario La República, abril de 2004.
10 ibid pág. 25
11 Al respecto ver Claudio Fuentes y Paz Milet, Chile-Bolivia-Perú: ¿es posible un esquema de seguridad? Análisis de las relaciones exteriores y de seguridad en los `90, en Raúl Barrios, Ed. Bolivia, Chile, Perú: una opción cooperativa, UDAPEX, Bolivia, 1997.
12 Programa de gobierno. Para crecer con igualdad, 1999.
13 La Tercera, 20 de septiembre de 2004.
14 Diario El Comercio, 16 de marzo de 2004.
15 La Razón, Bolivia, 6 de abril de 2004.
Paz Milet es periodista de la Universidad Diego Portales, Chile. Actualmente se desempeña como Coordinadora del Área de Relaciones Internacionales y Estudios Estratégicos de FLACSO-Chile. Entre sus publicaciones más recientes están: Seguridad y defensa en las Américas: La búsqueda de nuevos consensos (en co-edición con Francisco Rojas Aravena, FLACSO-Chile, 2003); El Proceso de Consultas a la Sociedad Civil en la III Cumbre de las Américas (FLACSO-Chile, 2002); Estabilidad, crisis y organización de la política. Lecciones de medio siglo de historia chilena (FLACSO-Chile, 2001); Miradas a la agenda latinoamericana (FLACSO-Chile, 1999); Chile-Perú: ¿Camino hacia la confianza o la tensión? (FLACSO-Chile, 1999) y Chile-MERCOSUR: una alianza estratégica (Editorial Los Andes/FLACSO-Chile, 1997).

http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0718-090X2004000200015&script=sci_arttext

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lunes, 18 de agosto de 2008

¿ ES SOSTENIBLE EL AUGE DE LA INDIA ?

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Desde el 2003 la economía india ha registrado un crecimiento anual medio del 8%, el segundo mayor del mundo. En el año fiscal 2003 (abril del 2003-marzo del 2004) el crecimiento fue del 8.5%. En el 2004 fue del 7.5%, con arreglo a la última revisión (enero del 2006) de la Organización Estadística Central. Se prevén tasas de crecimiento cercanas al 8% en los ejercicios 2005 y 2006. Durante los tres primeros años del 10º Plan Quinquenal (2002-2006), el crecimiento anual medio del PIB fue del 6.6%, en comparación con el 4.5% registrado durante el periodo de vigencia del 9º Plan (1997-2001).
Las razones de ese auge son diversas:
En primer lugar, el consumo y la inversión del sector privado han crecido de manera apreciable, como consecuencia de la consolidación de una clase media cada vez más numerosa, así como del aumento del crédito interno en un contexto de bajos tipos de interés, factor este potenciado por las importantes entradas netas de capital extranjero (48,000 millones de dólares en el bienio 2003-2004, frente a los 19,000 millones del 2001-2002).
La tasa de inversión ha aumentado del 24.2% en el 2000 al 30.1% en el 2004, un aumento de casi seis puntos del PIB sustentado en un incremento casi equivalente de la tasa de ahorro, que ha pasado del 23.5% en el 2000 al 29.1% en el 2004.
En segundo término, se ha mantenido una política fiscal expansiva, especialmente en gasto corriente, con un déficit público total que se ha mantenido prácticamente estable en torno al 9% del PIB en los últimos años y una deuda pública que ha superado el 80% del PIB desde el 2002.
En tercer lugar, han aumentado las exportaciones de mercancías, especialmente a Asia oriental, y de servicios, particularmente a EE.UU. El cociente entre las exportaciones de bienes y servicios y el PIB, que era del 13.2% en el 2000, alcanzó el 18.8% en el 2004.
Pese al alto crecimiento, la inflación se ha mantenido relativamente baja, entre otras razones, por la esterilización del aumento de las reservas en divisas que ha realizado el banco central y, en los últimos años, también porque el Gobierno no ha repercutido plenamente en los precios internos el incremento del coste del petróleo importado.
Ese auge, solo superado en el mundo por el de China, se ha basado fundamentalmente en el sector servicios y, más concretamente, en la subcontratación internacional (offshore outsourcing) de servicios de tecnologías de la información (STI). Tales servicios consisten, por un lado, en software y servicios relacionados (en inglés ITSS o Information Technology Software and Services).
En el subsector de ITSS, India ha destacado por la alta relación calidad-coste de actividades como, entre otras, desarrollo y mantenimiento de aplicaciones informáticas, integración de sistemas, mejora de paquetes informáticos o alojamiento de páginas web.
Por otro lado, los STI incluyen un segundo subsector, formado por los servicios integrales a empresas, esto es, por servicios dependientes de las tecnologías informáticas (ITES o Information Technology-enabled services) y servicios de subcontratación de procesos empresariales (BPO o Business Process Outsourcing), como son los servicios de atención al cliente por teléfono (call centres) o correo electrónico, administración de personal, contabilidad, mantenimiento de páginas web, etc.
Están naciendo, además, procesos subcontratados basados en el conocimiento especializado (KPO o knowledge process outsourcing), como análisis financieros y jurídicos, diagnósticos médicos a distancia, estudios de ingeniería, operaciones actuariales, etc.
El sector servicios de India ha aumentado su contribución al PIB del 52.2% en el 2000 al 55.4% en el 2004, en detrimento de la agricultura y minería (24.3% y 20.8%, respectivamente), puesto que el peso relativo del sector secundario ha permanecido prácticamente constante (21.2% y 21.6%, respectivamente).
El volumen de ventas del sector de STI ha aumentado de 8,000 millones de dólares en el 2000 (con 6,200 millones de exportaciones) a más de 22,000 millones en el 2004, de los que 17,200 millones provinieron de la exportación.
Sin embargo, es preciso tener en cuenta que el auge del consumo privado, basado en buena medida en las facilidades crediticias, está generando una economía sobrecalentada. En el 2004-2005 reapareció el déficit corriente, tras tres años de superávit. Algunos analistas prevén ya un déficit del 2% del PIB en el 2005-2006 y del 3% del PIB en el 2006-2007, pero los datos de la primera mitad del 2005-2006 indican que el déficit corriente se podría incluso cuadruplicar, en valor absoluto, con respecto al 2004-2005, cuando ascendió al 0.9% del PIB.
Jorge Minaya Vizcarra (*) Sinólogo, consultor internacional
(*)Abraxas5000@hotmail.com
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lunes, 11 de agosto de 2008

OSETIA DEL SUR


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Los osetios son de un grupo étnico diferente, originalmente de las llanuras rusas ubicadas al sur del río Don.En el siglo XIII fueron empujados hacia el sur por las invasiones de los mongoles en las montañas del Cáucaso, por lo que se establecieron a lo largo de la frontera con Georgia.En 1774, Rusia anexó los territorios ocupados por los osetas y, en 1918 fue creada la República Autónoma de Osetia (en territorio de la actual República Federativa Rusa). En 1922, en Georgia, fue creada la región autónoma de Osetia del Sur.En momentos de su disolución, en octubre de 1991, la URSS era un vasto conglomerado que abarcaba más de 100 grandes etnias y casi 300 nacionalidades. Esto era fruto de un largo proceso histórico, ya que la expansión zarista, sobre todo a partir del siglo XVIII, había convertido a Rusia en un imperio casi inabarcable. El régimen zarista aplicó una política sistemática de "rusificación", que implicaba la preeminencia absoluta de la lengua rusa y de la Iglesia Ortodoxa, así como la obediencia a un poder central personificado en el zar. Durante las guerras civiles que sucedieron a la revolución de octubre de 1917, las distintas repúblicas se fueron federando hasta formar la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.La política soviética, a diferencia de la zarista, buscó, mediante el sistema federativo, dar igualdad de derechos a las distintas etnias y divisiones políticas frente al estado. Esto implicó anteponer el poder central del soviet a conflictos territoriales y étnicos entre diversas regiones, sedentarizar pueblos nómades a la fuerza (como, por ejemplo, en el caso de Kirguistán) y maniobras para combatir las divisiones étnicas, que consistieron mayormente en inmensas migraciones forzadas de una región a otra.A raíz del acuerdo secreto firmado por Stalin y Hitler en 1939, juntamente con el Pacto Germano-Soviético previo a la Segunda Guerra Mundial, fueron anexadas a la URSS, en 1940, las repúblicas bálticas. En 1944 fueron confiscadas la Bukovina y la Besarabia a los rumanos, que junto con la República Autónoma de Moldova, que estaba en territorio ucraniano, configuraron la República Socialista de Moldova.La URSS quedó compuesta por 15 repúblicas socialistas soviéticas, dentro de las cuales se crearon 20 repúblicas socialistas soviéticas autónomas, 8 regiones autónomas (más pequeñas y menos pobladas que las repúblicas) y 10 distritos autónomos (para los grupos étnicos pequeños, generalmente nómades, de Siberia y el Extremo Oriente).A partir de 1986, con la llegada de Mijaíl Gorbachov, quedó en evidencia que las tensiones habían sido sólo acalladas (cuando no alimentadas) por las diversas maniobras administrativas del régimen comunista. Varias repúblicas reclamaron su independencia, lo que llevó a la disolución de la URSS.Varias regiones y distritos pasaron a exigir su autonomía, generándose conflictos armados. Todavía en 1998, cinco nuevas repúblicas que habían declarado su soberanía no habían solucionado su estatuto: la República Transnitriana de Moldova (conocida como Transnitria), la República de Osetia del Sur, la República de Nagorno-Karabaj, la República Chechena y la República Popular de Abjazia.Los ciudadanos de Osetia del Sur quieren unirse a sus hermanos étnicos en Osetia del Norte, que es una república autónoma de la Federación Rusa.Los étnicos georgianos son una minoría en Osetia del Sur y representan menos de un tercio de la población.Sin embargo, Georgia rechaza incluso el nombre de Osetia del Sur y prefiere llamar a la región por el antiguo nombre de Samachablo o Tsjinvali, como su ciudad principal.La tensión ha aumentado desde la elección del presidente de Georgia, Mijail Saakashvili, en 2004.El mandatario ofreció a Osetia del Sur diálogo y autonomía dentro del estado georgiano, pero en 2006 los osetios votaron en un referendo no oficial para presionar por sus demandas de una total independencia.En abril de 2008, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) dijo que a Georgia se le permitiría unirse a la alianza en un momento determinado, lo que provocó la furia de Rusia que se opone a la expansión hacia el este de la OTAN.Semanas después, Rusia reforzó sus lazos con los separatistas de Abjasia y Osetia del Sur.En julio, Rusia admitió que sus aviones de caza entraron al espacio aéreo de Georgia sobre Osetia del Sur para "enfriar las cabezas calientes en Tbilisi".Enfrentamientos ocasionales fueron escalando hasta que se reportó la muerte de seis personas debido a un bombardeo georgiano. Los intentos por lograr un cese el fuego colapsaron rápidamente.Rusia insiste en que ha estado actuando bajo un papel pacificador en Osetia del Sur y rechaza las acusaciones de Georgia de que ha estado suministrando armas a los separatistas.Sin embargo, Rusia ha jurado defender a sus ciudadanos que viven el Osetia del Sur, que son bastantes. Se informó que más de la mitad de los 70.000 ciudadanos de Osetia del Sur aceptaron la propuesta de Moscú de ofrecerles un pasaporte ruso.Rusia puede considerar una intervención militar limitada como algo menos riesgoso que reconocer la independencia de Osetia del Sur, lo que podría provocar una guerra total en contra de Georgia.
COMPARACIÓN DE FUERZAS ARMADAS
GEORGIA
Total efectivos: 26.900
Tanques de batalla (T-72): 82
Vehículos blindados de transporte de personal: 139
Aviones de combate (Su-25): 7
Unidades de artillería pesada: 95
RUSSIA
Total efectivos: 641.000
Tanques de batalla (varios): 6.717
Vehículos blindados de transporte de personal: 6.388
Aviones de combate (varios): 1.206
Unidades de artillería pesada (varios): 7.550
Fuente: Jane's Sentinel Country Risk Assessments

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Los osetios son de un grupo étnico diferente, originalmente de las llanuras rusas ubicadas al sur del río Don.
En el siglo XIII fueron empujados hacia el sur por las invasiones de los mongoles en las montañas del Cáucaso, por lo que se establecieron a lo largo de la frontera con Georgia.
En 1774, Rusia anexó los territorios ocupados por los osetas y, en 1918 fue creada la República Autónoma de Osetia (en territorio de la actual República Federativa Rusa). En 1922, en Georgia, fue creada la región autónoma de Osetia del Sur.
En momentos de su disolución, en octubre de 1991, la URSS era un vasto conglomerado que abarcaba más de 100 grandes etnias y casi 300 nacionalidades. Esto era fruto de un largo proceso histórico, ya que la expansión zarista, sobre todo a partir del siglo XVIII, había convertido a Rusia en un imperio casi inabarcable. El régimen zarista aplicó una política sistemática de "rusificación", que implicaba la preeminencia absoluta de la lengua rusa y de la Iglesia Ortodoxa, así como la obediencia a un poder central personificado en el zar. Durante las guerras civiles que sucedieron a la revolución de octubre de 1917, las distintas repúblicas se fueron federando hasta formar la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.
La política soviética, a diferencia de la zarista, buscó, mediante el sistema federativo, dar igualdad de derechos a las distintas etnias y divisiones políticas frente al estado. Esto implicó anteponer el poder central del soviet a conflictos territoriales y étnicos entre diversas regiones, sedentarizar pueblos nómades a la fuerza (como, por ejemplo, en el caso de Kirguistán) y maniobras para combatir las divisiones étnicas, que consistieron mayormente en inmensas migraciones forzadas de una región a otra.
A raíz del acuerdo secreto firmado por Stalin y Hitler en 1939, juntamente con el Pacto Germano-Soviético previo a la Segunda Guerra Mundial, fueron anexadas a la URSS, en 1940, las repúblicas bálticas. En 1944 fueron confiscadas la Bukovina y la Besarabia a los rumanos, que junto con la República Autónoma de Moldova, que estaba en territorio ucraniano, configuraron la República Socialista de Moldova.
La URSS quedó compuesta por 15 repúblicas socialistas soviéticas, dentro de las cuales se crearon 20 repúblicas socialistas soviéticas autónomas, 8 regiones autónomas (más pequeñas y menos pobladas que las repúblicas) y 10 distritos autónomos (para los grupos étnicos pequeños, generalmente nómades, de Siberia y el Extremo Oriente).
A partir de 1986, con la llegada de Mijaíl Gorbachov, quedó en evidencia que las tensiones habían sido sólo acalladas (cuando no alimentadas) por las diversas maniobras administrativas del régimen comunista. Varias repúblicas reclamaron su independencia, lo que llevó a la disolución de la URSS.
Varias regiones y distritos pasaron a exigir su autonomía, generándose conflictos armados. Todavía en 1998, cinco nuevas repúblicas que habían declarado su soberanía no habían solucionado su estatuto: la República Transnitriana de Moldova (conocida como Transnitria), la República de Osetia del Sur, la República de Nagorno-Karabaj, la República Chechena y la República Popular de Abjazia.
Los ciudadanos de Osetia del Sur quieren unirse a sus hermanos étnicos en Osetia del Norte, que es una república autónoma de la Federación Rusa.
Los étnicos georgianos son una minoría en Osetia del Sur y representan menos de un tercio de la población.
Sin embargo, Georgia rechaza incluso el nombre de Osetia del Sur y prefiere llamar a la región por el antiguo nombre de Samachablo o Tsjinvali, como su ciudad principal.
La tensión ha aumentado desde la elección del presidente de Georgia, Mijail Saakashvili, en 2004.
El mandatario ofreció a Osetia del Sur diálogo y autonomía dentro del estado georgiano, pero en 2006 los osetios votaron en un referendo no oficial para presionar por sus demandas de una total independencia.
En abril de 2008, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) dijo que a Georgia se le permitiría unirse a la alianza en un momento determinado, lo que provocó la furia de Rusia que se opone a la expansión hacia el este de la OTAN.
Semanas después, Rusia reforzó sus lazos con los separatistas de Abjasia y Osetia del Sur.
En julio, Rusia admitió que sus aviones de caza entraron al espacio aéreo de Georgia sobre Osetia del Sur para "enfriar las cabezas calientes en Tbilisi".
Enfrentamientos ocasionales fueron escalando hasta que se reportó la muerte de seis personas debido a un bombardeo georgiano. Los intentos por lograr un cese el fuego colapsaron rápidamente.
Rusia insiste en que ha estado actuando bajo un papel pacificador en Osetia del Sur y rechaza las acusaciones de Georgia de que ha estado suministrando armas a los separatistas.
Sin embargo, Rusia ha jurado defender a sus ciudadanos que viven el Osetia del Sur, que son bastantes. Se informó que más de la mitad de los 70.000 ciudadanos de Osetia del Sur aceptaron la propuesta de Moscú de ofrecerles un pasaporte ruso.
Rusia puede considerar una intervención militar limitada como algo menos riesgoso que reconocer la independencia de Osetia del Sur, lo que podría provocar una guerra total en contra de Georgia.

COMPARACIÓN DE FUERZAS ARMADAS
GEORGIA
Total efectivos: 26.900
Tanques de batalla (T-72): 82
Vehículos blindados de transporte de personal: 139
Aviones de combate (Su-25): 7
Unidades de artillería pesada: 95
RUSSIA
Total efectivos: 641.000
Tanques de batalla (varios): 6.717
Vehículos blindados de transporte de personal: 6.388
Aviones de combate (varios): 1.206
Unidades de artillería pesada (varios): 7.550

Fuente: Jane's Sentinel Country Risk Assessments

http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/international/newsid_7552000/7552027.stm

http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/international/newsid_7550000/7550432.stm

http://www.guiadelmundo.org.uy/cd/special_features/Conflictos_de_nacionalida.html
FRATERNALMENTE. DR. LUIS ANTONIO, ROMERO YAHUACHI.

lunes, 4 de agosto de 2008

XINJIANG: CABALLO DE TROYA CHINO.



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La provincia de Xinjiang, una vasta región montañosa y desértica de China, está habitada por una mayoría étnica de ocho millones de uigures, musulmanes turcófonos de Asia central, responsabilizados a menudo por Pekín de acciones independentistas violentas.
Situada en el noroeste de China, en la antigua Ruta de la Seda, esta región cubre una sexta parte del territorio del país, con una superficie de 1,66 millones de km2. Está habitada por cerca de 20 millones de personas, pertenecientes a 47 etnias; la principal es la uigur, predominantemente musulmana.
La región es fronteriza con Pakistán, Afganistán y las ex repúblicas musulmanas de la URSS -Kazajistán, Kirguistán y Tayikistán-. Es la provincia más occidental de China, a más de 3.000 km al noroeste de Pekín.
Xinjiang es una de las regiones más pobres de China aunque constituye, gracias a la cuenca del Tarim, la principal reserva de hidrocarburos del país.
Desde los años 1990, la política de desarrollo de Pekín se ha acompañado, como en Tíbet, con el envío de numerosos chinos de etnia han, mayoritaria en el país.
Esta región de Asia Central, anexada al imperio chino en 1884, cuya capital es Urumqi, formaba parte del Turkestán antes de ser repartida entre Rusia y China en el siglo XVIII. Convertida en objeto de la rivalidad chino-soviética, fue conocida inicialmente bajo el nombre de 'Turkestán chino' antes de que Pekín le diera el nombre de Xinjiang ('Nueva frontera').
Xinjiang manifestó sus veleidades de independencia respecto a Pekín antes incluso de la creación de la República Popular de China, en 1949. Una parte de la provincia conoció un periodo de autonomía, bajo el nombre de Turkestán Oriental, pero de manera muy breve, de 1930 a 1949.
Los disturbios se intensificaron en 1990, tras la retirada de las tropas soviéticas de Afganistán y la independencia de las tres repúblicas musulmanas de la ex URSS. En 1990 murieron 22 personas en motines cerca de Kashgar (oeste), según fuentes oficiales. Sesenta, de acuerdo a fuentes occidentales.
Desde los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, Pekín ha acentuado la represión. Gracias al apoyo estadounidense, China logró que un movimiento uigur -el Partido Islámico del Turkestán Oriental- fuese incluido en la lista de organizaciones terroristas ligadas a la red Al Qaeda.
FRATERNALMENTE DR. LUIS ANTONIO, ROMERO YAHUACHI