viernes, 24 de abril de 2009

OPERACIÓN CHAVÍN DE HUÁNTAR




“CUANDO REINA LA PAZ E IMPERA LA CALMA, EL PUEBLO OLVIDA A DIOS Y DESPRECIA AL SOLDADO. CUANDO VIENE LA GUERRA Y CUNDE EL PELIGRO, EL PUEBLO IMPLORA A DIOS Y LLAMA AL SOLDADO”.





Corría la noche del martes 17 de diciembre de 1996 en la ciudad de Lima. En el exclusivo barrio de San Isidro el embajador Morihisa Aoki recibía en su residencia a los huéspedes invitados a celebrar el natalicio de su majestad el Emperador del Japón. Ministros, edecanes, embajadores, congresistas, historiadores, catedráticos, se reunían con una sonrisa en los labios a presentar sus respetos a las más altas autoridades de gobierno del país del sol naciente. Sin embargo a pocas cuadras del lugar, un grupo de siniestros personajes que no habían sido invitados, rastrillaban sus armas y en silencio repasaban cada paso de su plan. El objetivo: Capturar al presidente de la república, (que a último momento se disculpo y no asistió) a los mandos militares, y políticos, dejar sin autoridades ni reacción al gobierno, y luego liberar a sus líderes de la cárcel. Una de las horas más oscuras de la historia de esta castigada república andina estaba por iniciarse. El golpe sería durísimo, y el mundo conocería estos acontecimientos como "La crísis de los rehenes".

EL DIABLO NO DESCANSA

A pesar de las devastadoras derrotas militares que había sufrido el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), pudieron reunir 14 jóvenes a quienes se organizó en un comando denominado "Edgar Sánchez”. Con estos hombres (entre los que había dos mujeres) se preparó durante varios meses el plan de asalto a la residencia del embajador del Japón, todo bajo las ordenes del terrorista Néstor Cerpa Cartolini. La acción terrorista estuvo impecablemente ejecutada y consiguió tomar como rehenes en un primer momento más de 600 personas, entre los que estaban la madre y uno de los hermanos del entonces presidente Alberto Fujimori, el Canciller de la república Francisco Tudela Van Breugel, el Viceministro de agricultura Rodolfo Masuda, el Ministro de Agricultura Rodolfo Muñante, el general Máximo Rivera Díaz General PNP jefe de la DINCOTE ( Dirección Nacional contra el Terrorismo) 2 cónsules, 5 ministros, 6 ministros consejeros,24 embajadores, 26 miembros de la fuerzas armadas entre generales, coroneles y edecanes, 6 congresistas de la república etc, en suma, un desastre para el país y un fiasco para las fuerzas de seguridad. Para la toma de la residencia los terroristas consiguieron infiltrar un vehículo hábilmente acondicionado como una ambulancia. Encañonaron al vigilante de la casa ubicada en la zona posterior a la residencia y después de hacer detonar una carga explosiva que derribo un muro, entraron gritando y haciendo disparos. La sorpresa fue total y demoledora. Si bien hubo un error muy grave en las fuerzas de seguridad al no tomarse las medidas disuasivas y necesarias para resguardar a los importantísimos funcionarios y dignatarios que asistirían al evento, también fue evidente que el protegido de Alberto Fujimori, Vladimiro Montesinos Torres usaba los servicios de inteligencia como el brazo armado de una mafia, que chanteajaba, corrompía, sobornaba, perseguía políticos opositores y robaba sin preocuparse para nada de la seguridad nacional ni de conseguir la información mínima necesaria para evitar tragedias de esta magnitud. Esta imprevisión criminal ya se había notado dramáticamente en la guerra del Cenepa en 1995. Sin embargo Fujimori decidió que este delincuente debía seguir a la cabeza del SIN, con el beneplácito de varios generales corruptos que asociados en una mafia vergonzosa, se dedicaron a asaltar a su propio país en sus horas mas negras. Las exigencias terroristas eran simples, terribles, y de alcances siniestros, se pedía la inmediata liberación de los principales líderes del MRTA presos y facilidades para trasladarse a la selva peruana. Aunque el gobierno peruano se negó en un principio, Fujimori viajo hasta Cuba para negociar con Fidel Castro el "asilo" a un grupo de estos delincuentes, que hipotéticamente serían liberados en compañía de los secuestradores de la residencia japonesa. A pesar de todo; un grupo de oficiales con talla de héroes, ya se estaba preparando a las horas de ocurridos estos hechos, para reclamar con su sangre, y su heroísmo, el derecho a devolver la honra, la esperanza, y la fe a su país. El mundo aplaudiría su hazaña, pero la historia los recordará con el nombre de "Comandos Chavín de Huántar".

LOS COMANDOS

Presionados por los acontecimientos y por el ridículo que habían hecho las fuerzas de seguridad, Fujimori y su "general victorioso" Hermoza Ríos ordenaron la organización de una fuerza militar capaz de hacer frente a esta crisis. Los hombres elegidos fueron seleccionados rigurosamente. Debían tener entrenamiento comando, de preferencia con experiencia en combate real y expertos en su especialidad. Así, se unieron varios FOES de la marina de guerra, algunos de ellos veteranos de la guerra del Cenepa, en la que participaron con miembros del ejército y la FAP en la exitosa toma de Base Sur y de Cueva de los tallos, además de sostener duros enfrentamientos en Coangos y Tiwinsa sin recibir una sola baja. También estaban los heroicos integrantes de la DIFE del ejército con toda una pleyade de héroes y casi 20 años de experiencia en acciones de guerra, desde la nítida victoria de Paquisha contra Ecuador, pasando por la guerra del Cenepa, y la derrota de Sendero Luminoso. Ahora con sus compañeros de la GRUFE de la fuerza aérea se prepararon minuciosamente para dar la estocada final al MRTA. Los entrenamientos, la preparación, el análisis de inteligencia y la excavación de los túneles fueron minuciosamente planeados. Después de muchos días de ensayar cada paso del ataque en una réplica de la residencia del embajador japonés, los comandos rivalizaban en hacer cada vez más rápido y mejor sus movimientos. Este entrenamiento permitió probar decenas de formulas de ataque y ensayar la manera perfecta de rescatar a los rehenes sin sufrir bajas. Poco a poco estos 140 oficiales, resueltos a "VIVIR VENCIENDO O MORIR MATANDO" adoptaron a sus compañeros como su segunda familia, compartiendo profesionalismo y sacrificio. A las 2:30 de la tarde del 22 de abril de 1997 los comandos tomaron posiciones de combate en los túneles esperando la explosión que daba inicio al asalto final. Intercambiaron miradas deseándose suerte. Agazapados en el más absoluto silencio, ninguno de ellos dudo en la victoria final.

LA ESTRATEGIA

1.-La vida de los rehenes es la prioridad absoluta.
2.-No solo se sorprendería a los terroristas, se sorprendería al mundo. El secreto por tanto sería absoluto.
3.-Sólo se asaltaría la residencia de fracasar las negociaciones con los subversivos.
4.-Se buscaría sin embargo la participación de los rehenes hasta donde fuera posible para labores de inteligencia, tanto pasiva como activa.
5.-Se construiría una réplica de la casa del embajador para ensayar una hipotética solución militar.
6.-Se "infiltraría" y se sembraría la residencia con micrófonos, así como se vigilaría de día y de noche a los terroristas para conocer sus rutinas.
7.-Se asaltaría el objetivo desde todos los puntos posibles, incluyendo el asalto subterráneo y el aerotransportado (Se cambió después por un ataque menos complicado usando escaleras)
8.-Para agotar psicológicamente al grupo terrorista y camuflar el sonido de las excavaciones se usarían parlantes y música a todo volumen, según modelo tomado del asedio y captura al dictador panameño Manuel Antonio Noriega.
9.-Sólo se usarían granadas de estruendo no letales, pistolas reglamentarias del ejército Browning 9mm BDA, subfusiles Herstal P-90, y Heckler&Koch MP-5, fusiles AK-47, Uzis, y Galils, según el arma que acomode mejor a cada oficial. Adicionalmente cada comando estaría equipado con máscaras antigas, chalecos blindados, gafas protectoras, y en el casco una cinta adhesiva color verde intenso para distinguirse en un golpe de vista.
10.-Se ordeno repartir entre los rehenes camisas blancas, enviadas discretamente "por los familiares". En realidad las enviaban los estrategas militares.

LAS ARMAS DEL TERRORISMO

En general este grupo terrorista estaba tan bien equipado como cualquier soldado regular de un ejército latinoamericano común, y estas armas estaban pensadas no sólo para soportar un largo asedio, sino además para rechazar el hipotético ataque de un vehiculo blindado. Cada uno de los integrantes del MRTA poseía: -Un fúsil Kalashnikov AK-47 -Pistolas de cacerina de distintos tipos-Grandas Tipo "piña" y "palta".-Cuchillos de combate-Equipos de comunicación "walkie talkie"-Una máscara antigas.
Además: -Por lo menos un RPG-7 (Rocket Propeled Granade) "bazooka" antitanque rusa.- Minas para sellar puertas.-Trampas improvisadas "cazabobos" para ventanas. Uno de los objetivos del asalto sería entonces impedir mediante la sorpresa y la velocidad, el uso de estas armas en espacios tan restringidos como el interior de una vivienda. Pocas cosas sobreviven a la explosión de un proyectil RPG, mucho menos, dentro de una habitación. En esas condiciones los expertos europeos y norteamericanos consideraban que un 20% de muertos entre los rehenes serían una cifra "aceptable".

!!!PREVENIDOS TODOS.......VAMOS POR USTEDES!!!

El 22 de abril de 1997 muchos de los rehenes no sabían nada. Jugaban tranquilamente alguna partida de damas, ajedrez o Ludo, sin sospechar que especialistas de la marina de guerra colocaban desde uno de los túneles subterráneos, una potente carga de explosivo plástico C-4, en el piso mismo donde dos equipos de fútbol "tupamaros" disputaban un ardoroso partido de fútbol. Ya pasados 126 días de aburrido asedio, el líder terrorista había anunciado el cese de las visitas médicas y por tanto la radicalización y el endurecimiento extremo de las condiciones de vida de los cautivos, dando el pretexto preciso para la intervención militar. Es en ese momento que se toma decisión de entrar a sangre y fuego para proteger la vida de los forzados huéspedes del MRTA. Sin embargo otros rehenes como el vicealmirante Giampietri sabían perfectamente lo que se venía. Ya lo habían tomado por loco al verlo conversar con flores, cuadros, y guitarras. Sin embargo, el marino, viejo zorro en tácticas de inteligencia estaba buscando micrófonos ocultos. Por favor pónganme "la cucaracha" dijo al rezarle a un crucifijo. Al día siguiente escucho desde los parlantes reventar la alegre tonada mexicana. Las órdenes las recibía en un beeper. Lo había logrado. Luego se dedicó a buscar colaboradores. El 22 de abril, minutos antes del asalto recibió el vibrante mensaje que estaba esperando hacía meses: "PREVENIDOS TODOS.......VAMOS POR USTEDES". El militar y otros rehenes comenzaron a pasar la voz. "El rehén de enlace nos dijo con la voz bien baja: tranquilos, tranquilos que ya vienen a sacarnos dentro de tres minutos. Sigan haciendo sus cosas con normalidad. Después le indicó a Eduardo Pando que abriera la puerta de la habitación. Yo salí al pasillo y no vi ningún emerretista. (Samuel Matsuda congresista)*"Tres minutos antes alguien nos dice "parece que vienen por nosotros, quédense tranquilos" yo no hice caso. Creí que era un chiste de humor negro" (padre Juan Julio Witch, sacerdote)*"Quédate donde estas y no te muevas, y ustedes, ayúdenme a abrir la puerta, ya llegan a sacarnos" (Jorge Gumucio Embajador de Bolivia). Nerviosos cautivos se tendieron en el suelo, cerraban los ojos, alguno rezaba bajito. Pero en el fondo, más de uno pensó que podía no ser verdad.


OPERACIÓN CHAVÍN DE HUÁNTAR

La explosión que rompió tan violentamente la tranquilidad de la tarde de ese 22 de abril, no solo hizo pedazos a 6 emerretistas, sino además sorprendió al gobierno japonés, a los periodistas, a algunos rehenes y al mundo entero. "Al oír la explosión, lo primero que pensé fue: mi vida terminó" ( Morihisa Aoki embajador del Japón ")*"La explosión en la llamada cancha de fulbito-justo debajo mio-no la sentí porque quede inconciente. Cuando desperté estaba a cuatro metros de donde me encontraba originalmente, en una oscuridad total.
Estaba boca abajo y ni siquiera podía verme las manos". (Juan Mendoza Marsano)* Como venidos del infierno los comandos comenzaron a emerger del fondo de la tierra y desde afuera del edificio, su vociferante carga no se detuvo en la puerta, la volaron y entraron disparando. En la terraza lateral los rehenes alcanzaron a abrir la puerta blindada. Sucesivamente comenzaron a escapar, uno de ellos era Francisco Tudela. Sin embargo, un terrorista al verlo salir lanza una granada y le dispara hiriéndolo en la pierna. Es allí donde el comandante Valer corre a defender al canciller, recibiendo una ráfaga a la altura del estomago. Sin dejar de hacer fuego, el valeroso comando logra que Tudela se ponga a salvo, pero ya estaba gravemente herido. Los otros oficiales, que seguían llegando, logran abatir al terrorista.
"El terrorista me ve rampando en la terraza y arroja una granada que estalla en el aire, de haber estallado en el suelo me hubiera matado instantáneamente. En cambio, sólo siento un pellizcón en la espalda; se me clavaron siete esquirlas" (Francisco Tudela, canciller)
"Supimos que la operación empezaba cuando oímos un helicóptero. En ese momento comenzaron las explosiones, las paredes se abrieron y vimos entrar a los comandos" (Jorge Gumucio embajador de Bolivia)*
"Inmediatamente después de la explosión vi a un efectivo militar emerger en medio del humo. Se cercioró que éramos rehenes y nos pidió calma. Después abrió la puerta y dijo que saliéramos. (Samuel Matsuda, congresista)*
Segundos apenas después del estallido inicial, las tropas de élite surgieron corriendo desde el cráter dejado por esta explosión, barriendo a balazos las escaleras donde se encontraban Cerpa Cartolini y otro emerretista. Acompañados del segundo equipo comando que venía a la carrera desde la destrozada puerta principal subieron sabiendo que cada segundo podía significar un rehén muerto.
Sin embargo en el segundo piso los terroristas ofrecieron resistencia: "En el segundo piso, el ingreso fue verdaderamente impresionante: Los accesos corredores y puertas estaban preparadas con explosivos para impedir nuestro ingreso. La primera explosión que hicimos por ese lugar produjo el estallido de las trampas preparadas por los terroristas, lo que origino la caída de una pared, creándose una nube de polvo y gases tóxicos, volaron pedazos de ladrillo y cemento lanzando a un equipo de comando hacía atrás y el resto del grupo tuvo que retroceder unos metros. Pero allí dentro del equipo que retrocedió por la explosión escucho bramar a mis hombres con ese sentimiento que sólo tienen los hombres decididos y que llevan dentro de sí valores tan sublimes que los hacen grandes en esos momentos:

ADELANTE CARAJOO!!! VAMOS COMANDOOOS ADELANTEEEE!!!

Los hombres se levantaron como una ola incontenible y a la carrera fueron desapareciendo por la brecha abierta momentos antes, era verdaderamente emocionante ser testigo de ello, de este equipo que se lanzaba contra las granadas y el fuego enemigo, muere en ese ataque el capitán Jiménez por un trozo de metralla en la garganta e impactos de bala, perdió una pierna el comando Cruz, pero seguían avanzando, todos fueron heridos, los diez de este equipo, en mayor o menor intensidad”. "Otro comando encontró una ruma de muebles en el corredor del primer piso, sabía que podía estar minada sin embargo no le quedo alternativa y los retiro lo más rápido posible pues de ello dependía la vida de los rehenes, se encontró con lo temido, una explosión no le permitió continuar, otro compañero derribó a un terrorista que resistía, mientras que el herido pasaba a su lado arrastrándose como podía en busca del médico. Así, con heridos y dos caídos, ganamos la residencia y cumplimos nuestra misión". (General de brigada José Williams Zapata, comandante en jefe de la operación, combatiente.) Finalmente los comandos logran neutralizar el último foco de resistencia enemigo haciendo fuego desde el techo hacia el interior de la residencia de la residencia. Este tiroteo marcaría el final de la operación comando más exitoso en Latinoamérica. Luego en un acto de desprecio y triunfo, las tropas arriaron la bandera del MRTA, entonaron el himno nacional y celebraron el final de la crisis. Al costo de un rehén y dos valerosos comandos EP caídos, una veintena de heridos de diversa consideración entre las fuerzas del orden, y los 14 emerretistas abatidos, las fuerzas armadas peruanas se anotaron una victoria espectacular, que sería reconocido entre los rescates mas exitosos de rehenes dentro de la historia mundial, solo comparable en cuanto a objetivos conseguidos al raid israelí en Entebbe o al de los SAS británicos en la embajada irani en 1980.


"COMANDOS PREPARADOS NO SÓLO PARA LUCHAR CONTRA EL ADVERSARIO, SINO PARA DAR LA VIDA POR LA VIDA"

(Uno de los lemas de la escuela de comandos)La gente en las calles comenzó a aplaudir cuando vieron a los cautivos salir en libertad. Luego muchos no pudieron reprimir la emoción y se volcaron a saludar el paso de los rehenes que se dirigían a encontrar con sus familias en el Centro Cultural Peruano Japonés. Finalmente en libertad, muchos rompieron a llorar al reencontrarse con los suyos, con los hijos, con la esposa. Después de 126 días de dolor, incertidumbre, y muerte en el alma, la angustia llegaba a su fin.
Dicen que los hombres no deben llorar, pero yo lo hice, lloré de emoción al sentir la libertad. Y mi llanto fue de hombre"(Marco Miyashiro Coronel PNP)
"Abrace a mi padre gritando, y sentí que nunca más lo iba a soltar" (declaraciones de hija de uno de los rehenes a la televisión) "Es realmente cuando ves de nuevo a los tuyos después de un momento así, que realmente valoras la vida, y por ellos bien vale la pena vivir". (Jorge Gumucio embajador de Bolivia) El balance final fue 71 rehenes liberados, (de un total de 72) el MRTA castigado y derrotado definitivamente y un durísimo mensaje al terrorismo. El vocal de la corte suprema Carlos Giusti, único rehén muerto, dejó además del recuerdo de hombre intachable, el recordatorio de como inocentes deben pagar los errores de gobiernos que permiten mafias macondianas o son cómplices de ellas. Finalmente la crisis de los rehenes dejo también una esperanza, y una lección de valor bravura y heroísmo, el comandante Juan Valer Sandoval y el capitán Raúl Jiménez caído en cumplimiento de su deber, su juramento, y su palabra de comando: "Dar la vida por la vida".

UNA VICTORIA HISTÓRICA CONTRA EL TERROR QUE HOY CUMPLE DIECISIETE  AÑOS
HONOR Y GLORIA A LA OPERACIÓN DE COMANDOS CHAVÍN DE HUÁNTAR


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PATRIOTICAMENTE
LUIS ANTONIO, ROMERO YAHUACHI
TRUJILLO-PERÚ
blary33@gmail.com



martes, 21 de abril de 2009

ENE 1971: Alférez peruano “capturó” Arica: “VENGO A IZAR LA BANDERA”




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El 15 ENE 1971, con ocasión de la incorporación de los oficiales recién graduados, se procedió -en la Guarnición de Tacna- al tradicional “bautizo”, consistente en que pasaran c/u de los 14 obstáculos de la Pista de Combate con el respectivo trago de licor en medio de cánticos y bromas de los oficiales antiguos. Dentro de esas bromas se plantean diversidad de “retos”, desde las netamente “chupísticas” hasta las de índole “bélicas”. Y cada “bautizado” debe ir ejecutándolas ante el “jurado” constituido por sus capitanes. En esa oportunidad a un capitán se le ocurrió inventar un “ceremonial de izamiento”, para lo cual escogió al oficial que a su criterio era el más idóneo: El Alférez de artillería Juan Apéstegui Márquez, a quien en forma seria le indicó que no bebiera demasiado, pues “había un ceremonial de izamiento de la Bandera en el Morro de Arica, a las 8AM del día siguiente, al que había sido comisionado”. Además, los demás integrantes del jurado le dijeron que era “una ceremonia que se repetía cada año”.


El Alférez Apéstegui tomó en serio la orden del “jurado”, y temprano se retiró para dirigirse a la cuadra de tropa y dictar las disposiciones del caso: Preparación de 3 camiones Unimog con 24 soldados c/u y la respectiva escolta para el abanderado. De ahí se fue a descansar no sin antes darle parte al Oficial de Guardia (Teniente Falconí), que iba a salir antes del toque de diana. El teniente, que tenía ya la consigna de “seguir la corriente”, efusivamente felicitó al alférez por el honor del izamiento encomendado… Pero sabía que, de llegar el momento, no se debía permitir la salida del convoy.

La reunión continuó hasta la madrugada. Y mientras los “finalistas” aún celebraban y el resto descansaba en sus alojamientos, el alférez embarcaba a su tropa y los camiones encendían motores. Contra todo pronóstico, los camiones, a las 5:45 de la mañana del domingo 16 de Enero de 1971, traspasaron la Guardia del Cuartel Gregorio Albarracín. Por cosas del destino, los centinelas del portón y la tranquera, las abrieron sin dar cuenta al Oficial de Guardia. Posteriormente indicaron que lo hicieron por que el Alférez aseguró que “el teniente Falconí ya había dado permiso, y estaban con el tiempo retrasado”, y que ellos soldados- “no dudaban de la palabra de un oficial”. Una vez fuera del Cuartel, el convoy enrumbó hacia el Paso Peruano de Frontera de Santa Rosa. En ese ínterin el oficial de guardia, ya avisado por los centinelas, inmediatamente alertó al Jefe de Cuartel (My. César Aguilar). En vista de ello se llamó por radio al Puesto Fronterizo para que detuvieran al convoy, pero éste lo había traspasado hacía escasos minutos. El Jefe del Puesto Policial de Frontera, sólo comunicó que en esos precisos instantes “podía observar que el Puesto Fronterizo Chileno de Chacalluta levantaba la tranquera al convoy peruano”.

Como consta en las investigaciones posteriores, el Alférez indicó al Jefe de Carabineros de ese Puesto Chileno, que “tenía la orden de izar Bandera para el ceremonial en Arica”. El oficial de carabineros, asumiendo que se trataba de un ceremonial coordinado entre los respectivos altos mandos, lo dejo pasar. Al llegar a Arica, sucedió que ninguno de los choferes conocía la ciudad. Ante tal percance, deambularon por las calles hasta que encontraron a un carabinero, a quien inquirieron sobre la ruta a la cima del Morro. El carabinero les dijo que los guiaría al Cuartel “Rancagua” pues de ahí “salían las tropas para las ceremonias”.

Una vez frente al Cuartel Chileno, el carabinero se despidió, y el alférez peruano optó por presentarse a los oficiales “CH” de servicio, avisándoles del motivo de su presencia, y “que debían apurarse, pues la ceremonia era a las 8 AM”. Estos, sorprendidos, optaron por levantar la tranquera para que ingresara el convoy peruano. Según narró Apéstegui, él recién entendió que la situación era irregular puesto que “luego de 20 minutos de espera en que la tropa chilena aprestándose para pasar lista, los observaba con asombro”, se apersonó el propio Jefe de la Guarnición de Arica, quien luego de constatar la “presencia militar peruana en pleno Arica”, le indicó al Jefe de la Instalación, que “consultaría con Santiago respecto al ceremonial”.

En vista de ello, y habiendo tomado conciencia de la real magnitud de la situación por el nerviosismo y “perplejidad” de los chilenos, el alférez peruano, alzando la voz, indicó que “levantaran la tranquera porque había decidido volver al Perú”. Hubo cierta oposición de los oficiales chilenos, lo cual obligó al Alférez a advertir que “si no franquean el paso, me lo franqueo a la fuerza”. En vista de ello, y aún más sorprendidos, los chilenos optaron por levantar la tranquera. Obviamente que la otra alternativa era el uso de las armas por parte de los chilenos, lo cual en aquella época era impensable, debido al temor que tenían que nosotros los invadamos. Con ese temor y la actitud del Alférez, los chilenos aceptaron las condiciones impuestas por nuestras tropas. Eran otros tiempos. Gobernaba Velasco en el Perú. Como tardía reacción, los del Rancagua comunicaron al puesto de Chacalluta que “no dejaran pasar a los cholos”.

Al llegar a dicho Puesto, se acercó un carabinero y les indicó que debían volver a Arica porque “se había llegado al acuerdo de permitir el izamiento de la Bandera Peruana en el Morro”. Al no ser “convincente” la aseveración del carabinero, el Alférez ordenó que la tropa bajara de los camiones con las armas terciadas, y le advirtió que “él mismo levantaría la tranquera, y que en caso se opusieran, correría sangre”. Considerando que sólo eran 4 carabineros y los peruanos 55 soldados, los chilenos optaron por “permitir” que se levantara la tranquera. Nuestros soldados pasaron a pie y los vehículos lo hicieron, tras ellos.

Posteriormente las gestiones diplomáticas hicieron conocido en el ámbito castrense sudamericano aquel incidente claro está, con los chilenos como objeto de mofa. Fue la 1ra. vez que, desde el 7 JUN 1880, tropa armada del Perú, hizo presencia en Arica. Posteriormente, como medida administrativa, a los oficiales que participaron directa o indirectamente en ese incidente, se les reasignó al norte.

http://tarapaca.org/modules/tinycontent/index.php?id=9

Alex Celi