domingo, 15 de enero de 2012

OPERACIÓN GRAN SASSO

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HITLER RESCATA A MUSSOLINI



Operación Gran Sasso, u Operación Eiche (Roble), son los nombres con los que ha pasado a la historia la mítica y cinematográfica misión de rescate del dictador italiano Benito Mussolini por paracaidistas alemanes en septiembre de 1943, durante la Segunda Guerra Mundial.
El 25 de julio de 1943, semanas después de la invasión angloestadounidense de Sicilia, los malos resultados en la guerra causaron que dentro del Gran Consiglio Fascista se decidiera destituir a Benito Mussolini de todas sus funciones como Duce y que asumiera el gobierno el general Pietro Badoglio, tras varias semanas en que los jerarcas de la Italia fascista conspiraban para evitar una derrota militar ante EE. UU. o Gran Bretaña derrocando a Mussolini.
Al día siguiente de la votación del Gran Consiglio Fascista, Mussolini fue arrestado por orden del rey Victor Manuel III y encarcelado por el gobierno de Badoglio en la isla mediterránea de Ponza, luego en la isla de La Maddalena y finalmente en el Hotel Campo Imperatore, un alojamiento para deportes de invierno cercana a la montaña del Gran Sasso d'Italia en los Apeninos de la región de los Abruzos.
Tras su detención, sus captores lo trasladaron continuamente a través de Italia, a fines de evitar su liberación. Hitler, al tanto de la situación, seleccionó junto, a Ernst Kaltenbrunner, a Otto Skorzeny para localizar y liberar al líder italiano.
Tras interceptar un mensaje de radio codificado italiano, Skorzeny descubrió que Mussolini se encontraba encarcelado en el hotel Campo Imperatore, una estación de esquí en Gran Sasso, ubicada en las alturas de los Apeninos. El 12 de septiembre de 1943, Skorzeny reunió un equipo, dirigido por el Mayor Harald Mors, para rescatar a Mussolini en una misión militar de alto riesgo.
Hotel Campo Imperatore, donde estaba "alojado" el Duce.
  Aterrizaje y captura del hotel.

La ruta directa a la montaña era solamente un ferrocarril funicular, el cual no sería adecuado para un asalto sorpresa. Pero el reconocimiento aéreo reveló que cerca del hotel se hallaba una meseta, la cual podía ser utilizada como zona de aterrizaje de planeadores.
La misión especial de Skorzeny se dividió en tres grupos:
Skorzeny comandaría el aterrizaje del planeador sobre el Gran Sasso
Un segundo grupo, bajo el mando del Mayor de la Luftwaffe apellidado Mors, se apoderaría del ferrocarril funicular para evitar la llegada de cualquier refuerzo a la guardia italiana existente en el hotel.
Un tercer grupo estaría a cargo del rescate de la familia de Benito Mussolini, los cuales se hallaban en una ubicación separada a la de él.
Con el fin de ocultar la identidad de este comando especial, las tropas de las Waffen-SS que participaron en la operación, vestirían desde entonces únicamente uniformes de la Luftwaffe.
Poco después de las 14:00 del 12 de septiembre de 1943, Skorzeny aterrizó en el Gran Sasso, al mando del primero de los planeadores. La zona de aterrizaje era mucho más dura y sinuosa de lo que se había previsto inicialmente, pero el descenso había sido un éxito, depositándose el planeador a tan sólo 15 metros del hotel. Un sorprendido Carabinieri que se hallaba cerca, procedió a rendirse inmediatamente.
Estos son los pilotos de los planeadores que aterrizaron en las inmediaciones del hotel Campo Imperatore. De izquierda a derecha, Uffz. Gedenk, Uffz. Stark, Ofw. Nelmeyer, Lt. Meyer-Wehner (con gorro cuartelero), Ofw. Berenbold, Uffz. Jenniches, Fw. Heiner Lohrmann, Uffz. Thielmann y Uffz. Maier.
El Uffz Rondsford es el piloto que falta, pues resultó herido en el aterrizaje.

*****
Como los otros planeadores hicieron también su aterrizaje, Skorzeny irrumpió en el edificio, sorprendiendo a otro guardia, del cual rompieron su radio de comunicación.
Retornando nuevamente al exterior, empezaron a peinar el área alrededor del edificio; es entonces que Skorzeny vió a Mussolini en una de las ventanas del hotel. Haciéndole señas a Mussolini para que se quedara donde estaba, volvieron a ingresar al predio.
Skorzeny y sus hombres desarmaron rápidamente a un grupo de guardias, subieron ráudamente las escaleras y procedieron a encontrar la habitación de Mussolini, capturando a los dos agentes que lo custodiaban en su interior. Toda la operación había durado menos de cinco minutos hasta el momento.

Las tropas alemanas de los otros planeadores habían tenido menos suerte en sus aterrizajes, uno de ellos se precipitó sobre las rocas, destruyéndose en pedazos.
Es entonces que el comando alemán se vió envuelto en un breve tiroteo con otros carabinieri que se habían sumado a la defensa del hotel. Pero uno de los oficiales que habían estado custodiando a Mussolini, fue obligado a ordenar al resto de los italianos que bajen las armas, para así evitar más derramamiento de sangre.
El otro destacamento alemán, el cual tenía la tarea de apoderarse de la estación del ferrocarril funicular, también había tenido éxito.
Skorzeny inutilizó el equipo de radio y saludó formalmente a Mussolini diciendo: “¡Duce, el Führer me ha enviado para liberarle!” a la que Mussolini respondió: “¡Yo sabía que mi amigo no me abandonaría!”
Skorzeny y el Duce
***
Después de haber logrado su objetivo inicial de lograr la liberación de Mussolini, y con la meseta asegurado, Skorzeny se enfrenta ahora a la tarea de trasladar al dictador a la seguridad del territorio ocupado por los alemanes.
Antes de arriesgarse a ser interceptados en tierra, se había planeado evacuar a Mussolini mediante un escape aéreo desde la cercana pista de aterrizaje Aquila de Abruzzi. Pero en el momento de decidió evacuar a Benito desde la propia montaña.
Un experto piloto de la Luftwaffe, el Teniente Gerlach, logró aterrizar un ligero Fieseler Storch en la meseta; pero se desconcertó cuando el gigante Skorzeny insistió unirse a esta fuga aérea.
El General Student condecora a los protagonistas de la acción, junto al lago Nemi el 28 de septiembre de 1943.
De izquierda a derecha, Heinrich Gerlach, piloto personal de Student, condecorado con la Cruz de Caballero (RK), Elimar Meyer-Wehner (RK), Harald Mors condecorado con la Cruz Alemana en Oro (DKiG), Gerhard Langguth (DKiG).
Por último, tres pilotos de planeadores, Heiner Lohrmann, Hans Neelmeyer y Gustav Thielmann (DKiG).
Von Berlepsch recibió la DKiG días más tarde por encontrarse convaleciente durante la ceremonia de condecoraciones.

*****
Con el piloto, Mussolini y Skorzeny hacinados en el interior de la pequeña y de baja potencia aeronave, esta apenas pudo despegar de la meseta, pero gracias a la habilidad de Gerlach, lograron aterrizar con seguridad en el aeródromo Practica di Mare, donde Skorzeny y Mussolini abordaron un Heinkel He111 que los trasladó a un aeródromo cerca de Viena.
Mussolini luego tomaría control de la zona que estaba aún bajo dominio del eje, instaurando así La República de Saló, pero como dicen eso es harina de otro costal.
Otto Skorzeny

Desde cualquier punto de vista, el rescate de Mussolini fue una operación audaz, brillantemente ejecutada. Skorzeny fue promovido a SS-Sturmbannführer (Mayor), y tanto a él como al piloto Gerlach, fueron concedidas la Cruz de Caballero.
La fama de Skorzeny creció notoriamente en Alemania y el mundo después de esta operación especial. Los aliados denominaron a Skorzeny (aparte de Scarface) como “el hombre más peligroso de Europa”.


Fraternalmente
Luis Romero Yahuachi

viernes, 13 de enero de 2012

OPERACIÓN SALTO LARGO (SALTO DE LONGITUD)

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Entre el 28 de noviembre y el 1 de diciembre de 1943 Churchill, Roosevelt y Stalin se reunieron en Teherán para decidir la estrategia general aliada y coordinar sus políticas. Fue la primera de las grandes conferencias aliadas, y la primera vez que los tres dirigentes coincidían en persona (no lo volverían a hacer hasta febrero de 1945 en Yalta). Aprovechando la celebración de la conferencia, los servicios de inteligencia alemanes pusieron en marcha una operación secreta con el objetivo de asesinar a los líderes aliados.

Antes de la fecha arriba señalada los máximos dirigentes nazis tenían entre sus planes acabar con la cúpula dirigente Aliada. Para ello existían dos planes, el proyectado por el RSHA (ReichsSicherheitsHauptAmt, Oficina central de la seguridad del Reich) y el diseñado por el Abwehr; estaban denominados, respectivamente, con los nombres en clave “Operación Salto de Longitud” y “Operación tres por tres”.
Para concertar una acción común, la mañana del 14 de agosto de 1943 hubo en Berlín una reunión cumbre entre los máximos responsables de las dos centrales de espionaje. Participaron el jefe de la RSHA, Kaltenbrunner; el jefe de la VI sección, Schellenberg; el almirante Canaris, jefe de la Abwehr, y Georg Hans, jefe de la primera sección de la Abwer.

En esta reunión fueron concretadas las líneas de desarrollo de la operación:
1.- La organización del atentado, en cuya ejecución participarían tanto el RSHA como la Abwehr, debía tener prioridad absoluta.
2.- Su nombre convencional era “Operación Salto de Longitud”.
3.- Desde aquel momento, todos los agentes debían multiplicar sus esfuerzos para saber dónde tendría lugar el encuentro de los tres máximos dirigentes aliados.
4.- Los planes debían tener en cuenta que en la conferencia podría participar también De Gaulle.
5.- Las cuatro escuadras de acción del RSHA y de la Abwehr, que hasta entonces habían sido adiestradas separadamente, debían ser unificadas.
6.- Los departamentos técnicos de las dos organizaciones deberían cooperar en el proyecto de nuevas armas especiales.
7.- El más riguroso secreto debía rodear los preparativos de la operación; ni los comandos deberían saber con certeza para qué operación estaban siendo adiestrados.
8.- Los responsables de la operación serían Schellenberg, por el RSHA, y Freytag Loringoven , por la Abwehr; pero Kaltenbrunner y Canaris debían ser informados diariamente y a su vez enviarían informes a Hitler a través de Himmler y Keitel.

Mientras tanto, Stalin se había dejado convencer y había aceptado encontrarse con los dos jefes Aliados. Pero, ¿dónde? Desconfiado por naturaleza y por comprensibles motivaciones políticas, Stalin no tenía ningún deseo de moverse de Moscú. Por otra parte, por razones de protocolo y de base, Churchill y Roosevelt no consideraban oportuno marchar en peregrinación a Moscú. Se tenía, pues, que escoger un país neutral. Sucesivamente fueron indicadas desde Londres y Washington las localidades más diversas, y finalmente fue escogida Teherán porque, dada la vecindad de Irán con la URSS, los servicios de seguridad soviéticos pensaban que era la sede más oportuna y más fácilmente controlable.
Desde aquel momento, Teherán fue “Cairo tres” en los mensajes cifrados que las tres grandes potencias aliadas se cambiaban (la conferencia estaba indicada por la palabra “Eureka”). El secreto fue mantenido tan bien que los alemanes, aunque al corriente de los preparativos de la conferencia, no lograron descubrir dónde tendría lugar.
La situación era tal que Himmler, no sabiendo a quién acudir, pensó incluso pedir ayuda a adivinos (había hecho lo mismo para descubrir el lugar en el que tenían prisionero a Mussolini). Así, en la segunda mitad de Agosto, todos los comandantes de campos de concentración recibieron este telegrama:
“El Reichsführer de las SS y el jefe de la policía alemana buscan expertos en ocultismo, quiromancia y radiestesia para una misión secreta de la máxima importancia para la seguridad del Reich”
Durante algunos días pasaron por su despacho docenas de magos a los que dirigía siempre la misma pregunta:
“Algunas personalidades van a reunirse. Dígame cuándo y dónde tendrá lugar este encuentro. Si colabora y es útil, le prometo hacerle emigrar a un país neutral”.
Los resultados, naturalmente, fueron decepcionantes para los alemanes, pero en compensación los internados lograron recibir por unos días un trato humano, y uno de ellos, el hipnotizador francés Jean-Jacques Beguin, logró incluso fugarse.
Finalmente fueron los agentes de la Abwehr los que descubrieron que el misterioso “Cairo tres” correspondía a la capital iraniana, y desde aquel momento la “Operación Salto de Longitud” entró en su fase más delicada.
Todos los hombres seleccionados para la misión fueron reunidos en el más prestigioso campo de entrenamiento de la Abwehr, Quenzgut, y comenzaron a prepararse escrupulosamente. Ninguno de ellos sabía cuál era el verdadero objetivo de la operación; sólo sabían que con toda probabilidad operarían en Teherán.

Otto Skorzeny

A la hora de escoger al jefe de la arriesgada empresa, Hitler no tuvo dudas: Otto Skorzeny. Pero este puso alguna excusa y rehusó el encargo.


EL AGENTE DE CANARIS ERA CIUDADANO SOVIÉTICO
Obligados a buscar un nuevo jefe de la operación, los alemanes hicieron al final una elección que se revelará desastrosa: El comandante de las SS Walter Schultz.
Sobrino de un viejo amigo del almirante Canaris, Walter Schultz era un agente del servicio secreto alemán muy experto en problemas orientales y perfecto conocedor de muchas lenguas, incluido el persa. En suma, el hombre tenía todas las cualidades requeridas para llevar a término una empresa tan difícil, pero tenía un “defecto” que sus superiores ignoraban: Schultz era en realidad un ciudadano soviético infiltrado desde hacía años en los servicios secretos nazis.

Walter Schultz.

La historia de Walter Schultz parece inverosímil que se cuenta en el libro: “Complot contra Eureka”, en el que se cuenta la fantástica historia de Walter Schultz, alias Ilya Svetlov, agente secreto soviético. Según los detalles revelados en el libro, la aventura increíble de Svetlov-Schultz tuvo comienzo en una granja de Azerbaiyán, donde trabajaba su familia. El más querido amigo de su padre era un inmigrante alemán, Otto Schultz, un comunista que al estallar la revolución soviética había abandonado su Munich natal para trasladarse a la URSS.
Después se había asentado con su familia en Azerbaiyán, donde había entablado amistad con los Svetlov. Ilya, que en aquel entonces era un niño, se hizo así amigo del hijo de Otto, Friedrich Schultz, de su misma edad. En aquellos años, Rusia estaba inmersa todavía en la guerra civil, y también en Azerbaiyán se realizaban continuos encuentros con entre “guardias rojos” y “guardias blancos”. En uno de estos encuentros perdió la vida Otto Schultz, y desde aquel momento Friedrich fue a vivir a casa de los Svetlov.
Los años pasaron rápidamente, e Ilya, terminados los estudios, fue elegido para seguir un curso de doctrina política en la liga juvenil comunista de Bakú. Los cursos estaban organizados por la OGPU, una sección especial de la policía secreta. Ilya no era particularmente brillante, pero tenía una inteligencia sólida y reflexiva, y sobre todo tenía la ventaja de conocer muchas lenguas extranjeras, algunas de las cuales, como el alemán, tan perfectamente que podía ser tomado por un verdadero alemán.
La ocasión de hacerse agente secreto se presentó de modo absolutamente casual. Apenas había vuelto a casa para un breve permiso cuando su amigo Friedrich le confió haber recibido el día anterior una carta de su tío Hans Schultz, el hermano de su padre que vivía en Munich. El tío contaba al sobrino que se había hecho rico y que tenía importantes amistades políticas, pero anunciaba también que había perdido a su mujer y a su única hija, de modo que si Friedrich quería, lo acogería en su casa y lo trataría como a un hijo.
Pero Friedrich no estaba animado con la propuesta. Se sentía ruso, era novio de una muchacha rusa y quería vivir en Rusia. Ilya Svetlov, cuando supo esta historia, husmeó un posible golpe. Se precipitó a Bakú para informar a sus instructores, y unos días después recibió respuesta: a Alemania iría él asumiendo el nombre de Friedrich Schultz. La sustitución de personas era fácil: Tío y sobrino nunca se habían visto, ni antes de ahora habían tenido intercambio epistolar. Solo era necesario eliminar todas las huellas comprometedoras, hacer desaparecer todas las fotografías del verdadero Friedrich y convencer a éste de alejarse de Azerbaiyán. Al cabo de pocas semanas estaba todo preparado. A Friedrich le ofrecieron un ventajoso trabajo en una república asiática de la URSS, y el joven se casó, tomó el apellido de la mujer y se trasladó a su nueva casa. Ilya se apresuró a responder a Hans Schultz, y fingiéndose su sobrino, acepto la invitación.
Para no levantar sospechas, las autoridades soviéticas fingieron crear muchos obstáculos a la entrega del pasaporte, pero al cabo de año y medio (durante cuyo tiempo Svetlov fue adiestrado en una escuela de espionaje). Ilya se trasladó a Alemania. El agente secreto llegó a Munich en febrero de 1930 y una vez más la fortuna vino en su ayuda. Su tío, temiendo que el muchacho pudiera tener problemas como emigrado ruso, le hizo pasar por hijo de un pariente suyo de Hamburgo. Y desde ese momento Ilya Svetlov, después de haber sido por un poco de tiempo Friedrich Schultz, se convirtió en Walter Schultz.
Luego se trasladó a Berlín, donde, siguiendo las órdenes de sus jefes, se matriculó en la universidad, en la facultad de lenguas de Oriente Medio, y se hizo ferviente nazi. En 1933, con la subida de Hitler al poder, fue uno de los primeros en alistarse en las tropas de asalto, se hizo novio de la hija de un alto funcionario del Ministerio del Exterior y, a través de su tío, viejo amigo de Canaris, entró en la Abwehr.
Su primera misión de relieve fue en 1941, cuando Canaris le encargó preparar una serie de actos de sabotaje en Persia para retrasar el avance de las tropas soviéticas. Según las órdenes recibidas, asumió la identidad de un comerciante suizo, Samuel Sulzer, que iba a Persia para un viaje de negocios.
Atravesó en tren Polonia y la Unión Soviética, y el último trozo del trayecto mató el tiempo jugando al ajedrez con un casual compañero de departamento, un jovial armenio, con el que conversó larga y calurosamente, comentando las diversas partidas. El armenio era en realidad un agente soviético al que Schultz reveló el secreto de su misión. En Persia trabajó con mucha habilidad y logró hacer fracasar casi todos los actos de sabotaje sin levantar sospechas.
Por todo esto, algún tiempo después, Walter Schultz fue considerado como el hombre adecuado para dirigir la “Operación Salto de Longitud”

TEHERÁN ERA UNA CUEVA DE ESPÍAS



Shultz se enteró de haber sido elegido para tal empresa en la primera quincena de octubre de 1943. Se lo comunicó personalmente Canaris en presencia de Schellenberg: “Comandante Shultz –le dijo–, le toca a usted llevar a su fin una misión crucial que ha ideado el mismo Himmler y que el Führer ha aprobado incondicionalmente”. Luego le explicó cuál era su objetivo: preparar los puntos de aterrizaje de los aviones que transportarían los comandos, escoger los refugios en que debían ser escondidos los hombres y las armas, y descubrir el recorrido que seguirían los Tres Grandes a su llegada a Teherán. Era el golpe más grande que un agente secreto podía soñar realizar, Pero también el más arriesgado. Y Schultz se dio pronto cuenta cuando al momento de la partida hacia Persia supo que sería acompañado por una agente de Schellenberg, una bella rubia que debía figurar como su mujer, Anna Sulzer, esposa del comerciante suizo Samuel Sulzer.
En Teherán, el comandante advirtió en seguida al servicio secreto ruso del diabólico plan nazi. En aquellos años, Teherán era una cueva de espías. Codo con codo trabajaban espías ingleses, americanos, soviéticos y alemanes. Los iraníes hacían de fondo vendiendo sus servicios tanto a unos como a otros, siempre dispuestos a cambiar de bandera ante una oferta mejor. Trabajar a salvo era casi imposible, y Schultz probablemente dio un paso en falso.
Cual fuera su error, todavía no se sabe hoy.* Pero lo hubo, de modo que la esposa-espía de Schellenberg empezó a tener fuertes sospechas contra el hombre que oficialmente era su marido. Pero también Anna Sulzer se encontraba en una situación difícil ¿Cómo comunicar sus sospechas a Berlín cuando la emisora de radio estaba en manos de Schultz? Y, sobre todo, ¿cómo actuar para no alarmar al interesado? Anna comunicó sus sospechas a otro agente alemán, y luego decidió marcharse de Teherán y huir a Turquía, donde sería fácil ponerse en contacto con el mando del RSHA.
Pero Schultz olfateó el peligro, y antes de que la mujer tuviera la oportunidad de abandonar la ciudad, los agentes rusos habían sido ya informados de que había que detener a toda costa a la enviada de Schellenberg. Al día siguiente, su coche fue encontrado en el fondo de un barranco. La policía persa determinó que Anna había muerto en un accidente automovilístico y archivó el caso. En aquellos días nadie tenía tiempo en Teherán para hacer averiguaciones sobre un caso aparentemente claro.
El otro agente nazi fue liquidado por Schultz después de una furiosa lucha en la que había intentado matar al traidor. El comandante quedó así dueño absoluto del campo. Aún antes de empezar, la “Operación Salto de Longitud” estaba destinada al fracaso. La noche del 25 de noviembre, pocas horas antes de la llegada de Stalin, los agentes soviéticos peinaron Teherán y detuvieron a cerca de sesenta comandos alemanes en pleno sueño. Al día siguiente, dos Junkers 52 de la Luftwaffe, cargados con otras unidades de comandos enviadas desde Berlín, fueron atacados por Mig soviéticos apenas se asomaron al espacio aéreo persa. Uno fue derribado, y el otro, obligado a volver atrás.

En Teherán sólo había escapado a la captura una patrulla alemana: seis hombres mandados por el coronel Loten-Pflug. Gracias al apoyo de un influyente político local, estaban tratando de reunir sicarios para intentar por su cuenta la desesperada empresa. Pero tampoco tuvieron suerte, y fueron capturados por los servicios secretos británicos. Los comandos fueron detenidos el 2 de diciembre, o sea, la víspera de la partida de Teherán de Stalin, de Roosevelt y de Churchill. En el momento de su captura estaban poniendo a punto el atentado que debía tener lugar al día siguiente en el aeropuerto.
Al final no sucedió nada, y no sucedió porque Walter Schultz había hecho un buen trabajo y la “Operación Salto de Longitud” había sido un fracaso completo.
* - Hay que tener en cuenta que la fecha de la publicación del libro en cuestión fue 1978. Después de 30 años puede que se conozcan más datos.

 FRATERNALMENTE
LUIS ANTONIO ROMERO YAHUACHI

domingo, 8 de enero de 2012

UNA OPORTUNIDAD

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DAME UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD
Y MOVERÉ EL MUNDO.


PABLO DE TARSO
Sin duda, uno de los testimonios más influyentes dentro del cristianismo lo constituyó el hecho de que Saulo de Tarso, quizás el perseguidor más encarnizado del cristianismo, llegar  a ser el apóstol Pablo. Saulo era un hebreo fanático, un líder religioso. El hecho de haber nacido en Tarso le dio la oportunidad de estar en contacto con una de las culturas más avanzadas de su tiempo. Tarso era una ciudad universitaria que se destacaba por su cultura y su escuela de filosofía.
Pablo, así como su progenitor, tenía la ciudadanía romana, un gran privilegio en esos días. Parecía estar muy bien versado en la cultura y el pensamiento helénico. Tenía un gran dominio de la lengua griega y al mismo tiempo desplegó su habilidad dialéctica.
La educación de  Pablo fue judía y la recibió bajo la estricta doctrina de los fariseos, teniendo como profesor a Gamaliel, uno de los más grandes rabinos de su tiempo, que era nieto de Hillel. Pablo se daba el lujo de afirmar que él no sólo era fariseo, sino hijo de fariseo (Hechos 23.6) El se jactaba diciendo: "En la práctica del judaísmo, yo aventajaba a muchos de mis contemporáneos en mi celo exagerado por las tradiciones de mis antepasados" (Gálatas 1.14).
Si hemos de comprender la conversión de Pablo, es necesario entender por qué era anticristiano: la razón era su devoción a la ley judía, y esto fue lo que provocó su tremendo odio contra Jesucristo y la iglesia primitiva. Pablo se sentía insultado con el mensaje cristiano, no por causa de la afirmación de que Jesús era el Mesías, sino por le atribuía a Jesús el papel de Salvador, con lo cual se le quitaba a la ley todo valor en el propósito de la salvación.
La Enciclopedia Británica dice que la nueva secta del judaísmo, cuyos participantes se auto denominaban cristianos, golpeaba la esencia de la formación judía de Pablo y sus estudios rabínicos. El exterminio de esta secta llegó a ser la pasión de Pablo (Gálatas 1,13. SE marcho a Damasco con las credenciales que lo autorizaban para arrestar a los seguidores de Jesús y llévalos prisioneros para después someterlos a juicio.



Después, algo le sucedió a Pablo. "Mientras tanto, Saulo, respirando aun amenazas de muerte contra los discípulos del Señor, se presentó al sumo sacerdote y le pidió cartas de extradición para las sinagogas de Damasco. Tenía la intención de encontrar y llevarse presos a Jerusalén a todos los que pertenecieran al Camino, fueran hombres mujeres. En el viaje sucedió que, al acercarse a Damasco, una luz del cielo relampagueó de repente a su alrededor. Cayó al suelo y oyó una voz que decía: ¿Saulo, Saulo  Por qué me persigues? ¿Quién eres, Señor?-preguntó. -Yo soy Jesús a quien tú persigues-le contestó la voz-Levántate y entra en la ciudad, que allí se te dirá lo que tienes que hacer... Había en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor llamó en una visión Ananías! -Aquí estoy, Señor. _Anda, ve a la casa de Judas, en la calle llamada la Derecha, y pregunta por un tal Saulo de Tarso. Está orando, y ha visto en una visión a un hombre llamado Ananías, que entra y pone las manos sobre él para que recobre la vista" (Hechos 9.1-12).



CAPITÁN ALFRED DREYFUS



El caso Dreyfus tuvo como origen un error judicial, sobre un trasfondo de espionaje y antisemitismo, en el que la víctima fue el capitán Alfred Dreyfus (1859-1935), de origen judío-alsaciano, y que durante doce años, de 1894 a 1906, conmocionó a la sociedad francesa de la época, marcando un hito en la historia del antisemitismo.
La revelación del escándalo en Yo acuso, un artículo de Émile Zola en 1898, provocó una sucesión de crisis políticas y sociales inéditas en Francia que, en el momento de su apogeo en 1899, revelaron las fracturas profundas que subyacían en la Tercera República Francesa. Reveló también la existencia en la sociedad francesa de un núcleo de violento nacionalismo y antisemitismo difundido por una prensa sumamente influyente. El caso se convirtió en símbolo moderno y universal de la iniquidad en nombre de la razón de Estado.



A finales de 1894, el Capitán del Ejército Francés Alfred Dreyfus, un ingeniero politécnico de origen judío-alsaciano, fue acusado de haber entregado a los alemanes documentos secretos. Enjuiciado por un tribunal militar, fue condenado a prisión perpetua y desterrado en la Colonia penal de la Isla del Diablo situada a 11 km de la costa de la Guayana francesa (Sudamérica), por el delito de alta traición. En ese momento tanto la opinión pública como la clase política francesas adoptaron una posición abiertamente en contra de Dreyfus.
Convencida de la arbitrariedad de la condena, la familia del capitán, con su hermano Mathieu al frente, intentó probar su inocencia y para ello recurrieron a los servicios del periodista Bernard Lazare. Simultáneamente, el coronel Georges Picquart, jefe del servicio de contraespionaje, comprobó, en marzo de 1896, que el verdadero traidor había sido el comandante Ferdinand Walsin Esterhazy. El Estado Mayor se negó, sin embargo, a reconsiderar su decisión y sacó a Picquart de Francia destinándolo al norte de África.
Con el fin de llamar la atención por la fragilidad de las pruebas contra Dreyfus, su familia logró entrevistarse en julio de 1897 con el presidente del Senado, Auguste Scheurer-Kestner. Tres meses después Scheurer-Kestner declaró que estaba convencido de que Dreyfus era inocente, y persuadió también de ello a Georges Clemenceau, por entonces un ex diputado y simple periodista. El mismo mes, Mathieu Dreyfus denunció a Esterházy ante el Ministerio de Guerra por el acto de traición que acarreó la condena de su hermano.
En enero de 1898, mientras el círculo de los partidarios de Dreyfus se ampliaba, sucedieron casi simultáneamente dos eventos de dimensión nacional:
Esterházy, el verdadero traidor, fue absuelto y recibido con aclamaciones y aplausos por los sectores conservadores, monárquicos y nacionalistas.
El escritor Émile Zola publicó J'Accuse, un alegato en favor de Dreyfus que llevó al cambio de opinión de muchos intelectuales.
Se había iniciado un proceso de escisión en dos de Francia que se prolongaría hasta fines del siglo XIX. Disturbios antisemitas estallaron en más de veinte ciudades. Hubo varios muertos en Argel. La República se conmovió, algunos hasta la vieron en peligro, generando el convencimiento de que había que acabar con el Caso Dreyfus si se quería calmar la situación.

En 1906 su inocencia fue reconocida oficialmente por la Corte de Casación a través de una sentencia que anuló el juicio de 1899, sin reenvío para realizar un nuevo juicio, y decidió la REHABILITACIÓN del Capitán Dreyfus, decisión inédita y única en la historia del derecho francés. Rehabilitado, el Capitán Dreyfus fue reintegrado al ejército con el rango de Comandante, participando luego en la Primera Guerra mundial. Falleció en 1935.

Fragmento final de "Yo Acuso":

Tal es la verdad, señor Presidente, verdad tan espantosa, que no dudo quede como una mancha en vuestro gobierno. Supongo que no tengáis ningún poder en este asunto, que seáis un prisionero de la Constitución y de la gente que os rodea; pero tenéis un deber de hombre en el cual meditaréis cumpliéndolo, sin duda honradamente. No creáis que desespero del triunfo; lo repito con una certeza que no permite la menor vacilación; la verdad avanza y nadie podrá contenerla.

Hasta hoy no principia el proceso, pues hasta hoy no han quedado deslindadas las posiciones de cada uno; a un lado los culpables, que no quieren la luz; al otro los justicieros que daremos la vida porque la luz se haga. Cuanto más duramente se oprime la verdad, más fuerza toma, y la explosión será terrible. Veremos como se prepara el más ruidoso de los desastres.

Señor Presidente, concluyamos, que ya es tiempo.

Yo acuso al teniente coronel Paty de Clam como laborante —quiero suponer inconsciente— del error judicial, y por haber defendido su obra nefasta tres años después con maquinaciones descabelladas y culpables.

Acuso al general Mercier por haberse hecho cómplice, al menos por debilidad, de una de las mayores iniquidades del siglo.

Acuso al general Billot de haber tenido en sus manos las pruebas de la inocencia de Dreyfus, y no haberlas utilizado, haciéndose por lo tanto culpable del crimen de lesa humanidad y de lesa justicia con un fin político y para salvar al Estado Mayor comprometido.

Acuso al general Boisdeffre y al general Gonse por haberse hecho cómplices del mismo crimen, el uno por fanatismo clerical, el otro por espíritu de cuerpo, que hace de las oficinas de Guerra un arca santa, inatacable.

Acuso al general Pellieux y al comandante Ravary por haber hecho una información infame, una información parcialmente monstruosa, en la cual el segundo ha labrado el imperecedero monumento de su torpe audacia.

Acuso a los tres peritos calígrafos, los señores Belhomme, Varinard y Couard por sus informes engañadores y fraudulentos, a menos que un examen facultativo los declare víctimas de una ceguera de los ojos y del juicio.

Acuso a las oficinas de Guerra por haber hecho en la prensa, particularmente en L'Éclair y en L'Echo de París una campaña abominable para cubrir su falta, extraviando a la opinión pública.

Y por último: acuso al primer Consejo de Guerra, por haber condenado a un acusado, fundándose en un documento secreto, y al segundo Consejo de Guerra, por haber cubierto esta ilegalidad, cometiendo el crimen jurídico de absolver conscientemente a un culpable.

No ignoro que, al formular estas acusaciones, arrojo sobre mí los artículos 30 y 31 de la Ley de Prensa del 29 de julio de 1881, que se refieren a los delitos de difamación. Y voluntariamente me pongo a disposición de los Tribunales.

En cuanto a las personas a quienes acuso, debo decir que ni las conozco ni las he visto nunca, ni siento particularmente por ellas rencor ni odio. Las considero como entidades, como espíritus de maleficencia social. Y el acto que realizo aquí, no es más que un medio revolucionario de activar la explosión de la verdad y de la justicia.

Sólo un sentimiento me mueve, sólo deseo que la luz se haga, y lo imploro en nombre de la humanidad, que ha sufrido tanto y que tiene derecho a ser feliz. Mi ardiente protesta no es más que un grito de mi alma. Que se atrevan a llevarme a los Tribunales y que me juzguen públicamente.

Así lo espero.

Émile Zola

París, 13 de enero de 1898




NELSON ROLIHLAHLA MANDELA


Nació en Mvezo, Umtata, Provincia del Cabo Oriental, 18 de Julio de 1918
Profesión: Abogado
Perteneciente al clan Madiba de la etnia xhosa y uno de los 13 hijos tenidos con sus cuatro esposas por un consejero principal de la casa real Thembu, a su vez nieto de rey (Ngubengcuka, fallecido en 1832) aunque sin derechos dinásticos, nació en 1918 en Mvezo, villorrio a orillas del río Mbashe en el distrito de Umtata, capital de la región de Transkei, actualmente integrada en la Provincia del Cabo Oriental. El padre, Gadla Henry Mphakanyiswa (citado en algunas fuentes como Henry Mgadla Mandela), ejerció de jefe local en Mvezo antes de ser destituido por el Gobierno de la flamante Unión de Sudáfrica, tras lo cual se trasladó con su numerosa familia a una aldea cercana, Qunu, donde en 1928 falleció a la edad de 48 años víctima de la tuberculosis. La madre, Nonqaphi Nosekeni Fanny, era la tercera de las esposas de Mphakanyiswa, un notable tribal analfabeto al que su célebre hijo recuerda con afecto.
Arrestado, encarcelado y procesado en varias ocasiones, Mandela sufrió su enésima y definitiva detención en el epílogo de la matanza de Sharpeville, Transvaal, el 21 de marzo de 1960, cuando la Policía disparó indiscriminadamente contra una multitud de manifestantes y mató a 69 personas. La represión se abatió sobre Mandela y muchos cientos de militantes del movimiento de liberación negro al socaire de las declaraciones por el Gobierno nacionalista del primer ministro Hendrik Verwoed del estado de emergencia en todo el país, el 30 de marzo, y de las ilegalizaciones, el 8 de abril, tanto del ANC como del Congreso Panafricano (PAC). Liderado por Robert Sobukwe, el PAC había surgido en 1959 como una escisión radical y sectaria del ANC que se oponía a la inclusión de activistas no de raza negra, como indios y blancos autóctonos, en la lucha contra el apartheid.
 El 12 de junio de 1964 los acusados -salvo Bernstein, que quedó absuelto- fueron condenados a cadena perpetua, sentencia draconiana que pudo haber sido peor, ya que la fiscalía al principio solicitó la pena de muerte. Mandela y sus camaradas fueron internados en un módulo de aislamiento para presos políticos en Robben Island. Desde su celda, en los años siguientes, el prisionero 466/64, con su sufrido estoicismo, fue convirtiéndose en el principal símbolo del movimiento de resistencia negra de su país y de la conciencia secuestrada de toda una nación, ganando una masiva solidaridad internacional y abundando en el descrédito de un gobierno que no acertaba a presentarle como un extremista peligroso o como un racista negro que querría expulsar a los blancos de Sudáfrica.
A lo que Mandela siempre se negó fue a obtener una remisión de su pena o incluso la libertad condicional a cambio de firmar un manifiesto de rechazo a la violencia y de aceptar las independencias, no reconocidas por ningún país del mundo y condenadas por la ONU, de los bantustanes o homelands de Bophuthatswana, Ciskei, Transkei y Venda, convertidos por el régimen en unos territorios dotados de gobiernos negros teóricamente autónomos, que suponían el 13% de la superficie del país y que constituían una forma especialmente insidiosa de segregación racial.



Con Mandela a su frente, Sudáfrica removió sus últimos estigmas internacionales. Las sanciones multilaterales de índole económica y comercial ya habían sido levantadas gradualmente desde 1991, a medida que la comunidad internacional comprobaba que la transición democrática progresaba sin posibilidad de vuelta atrás. El último castigo, el embargo de armas impuesto por el Consejo de Seguridad de la ONU en 1977 -con bien poca eficacia-, fue revocado el 25 de mayo de 1994.

Nelson Mandela ha recibido más de 200 premios y reconocimientos, así como docenas de títulos universitarios, ciudadanías y membrecías y presidencias en organizaciones de todo el mundo, con carácter honorífico. Además del galardón más prestigioso y conocido, el Nobel de la Paz, posee los premios Jawaharlal Nehru al Entendimiento Internacional (India, 1980), Bruno Kreisky (Austria, 1981), Simón Bolívar de la UNESCO (1983), el de la Fundación del Tercer Mundo para los Estudios Sociales y Económicos (Reino Unido, 1985), el de la ONU en el campo de los Derechos Humanos (1988), Sájarov a la Libertad de Conciencia del Parlamento Europeo (1988), Al-Gaddafi de los Derechos Humanos (Libia, 1989), Lenin de la Paz (URSS, 1990), el de la UNESCO en el campo de la Paz (1992), Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional (España, 1992), William Fulbright al Entendimiento Internacional (Estados Unidos, 1993), Gandhi de la Paz (India, 2001) y el Embajador de Conciencia de Amnistía Internacional (2006). También, la Orden de Oro Olímpica del COI (1994), la Orden de Canadá (1998), las órdenes del Mérito y de St. John del Reino Unido (2004), y, por parte de Estados Unidos, las medallas de la Libertad de Filadelfia (1993), de Oro del Congreso (1998) y Presidencial de la Libertad (2002).


JOSÉ MUJICA “EL PEPE”


Presidente de Uruguay, José Mujica, “El Pepe”, como algunos le llaman, fue el candidato por Frente Amplio en las elecciones de octubre de 2009, las que ganó en segunda vuelta.
 Antiguo guerrillero, diputado, senador, y posteriormente Ministro con Vázquez, “El Pepe”, ha sido un político de izquierdas con un alto grado de aceptación en Uruguay. Aunque su modelo político es Lula da Silva, está lejos de tener la misma capacidad diplomática. Ha sido uno de los pilares del gobierno de Tabaré Vázquez, como  Ministerio de Agricultura desde marzo de 2005 hasta marzo de 2008, aunque tuvo serias diferencias con el otro peso fuerte del gobierno de Vázquez, el moderado Ministro de Economía, Danilo Astori.
El 3 de marzo de 2008 Mujica abandona el cargo de Ministro de Agricultura y es sustituido por Ernesto Agazzi.  Desde entonces empieza a preparar su candidatura para las elecciones de 2009. En el mes de julio de 2008 viaja a La Argentina  en donde tiene un importante asesor: Lavagna.  Recibe el apoyo de los Kirchner pero Mujica se distancia de ese apoyo que le restaría votos en Uruguay enfrentado a Argentina por el conflicto de las papeleras instaladas en Fray Bentos. En marzo de 2007 participa en el grupo de recepción  a Bush en su visita a Uruguay. Ello le valió las críticas de la izquierda radical como Jorge Zabalza, aunque intentó “lavar su imagen americanista” con la frase “Si no fuera Ministro también protestaría contra Bush”. En las negociaciones con el equipo de Bush Mujica buscaba mejorar los acuerdos de exportación de carne a EE:UU.
El 1 de marzo de 2005, el presidente de la República Tabaré Vázquez, le había nombrado Ministro de Ganadería.  El 80 % de las exportaciones de Uruguay eran agrícolas-ganaderas pero la situación de los productores agrarios era muy desigual, beneficiándose de las exportaciones  sólo una minoría. El principal objetivo de Pepe Mujica era mejorar las condiciones de los pequeños y medianos productores agrícolas.  Para ello tiene como mano derecha en el Ministerio y consejero  a  Ernesto Agazzi, ingeniero agrónomo de su mismo grupo político.



En el 24 de agosto 1994 Mujica, junto a otros tupamaros se opuso a la extradición de varios etarras. Por los hechos ocurridos sería llamado a declarar en julio de 2008, tras la denuncia realizada por el diputado del Partido Colorado, en la oposición, Daniel García.
En el año 1989, los Tupamaros eran admitidos como agrupación en el Frente Amplio.  Se crea el MPP (Movimiento de Participación Popular) que surge  del MLN_Tupamaros, tras una reorganización y cambio  de táctica política.
En 1986 Mujica participó en el movimiento en contra de la Ley sobre la impunidad de los delitos de violación de los derechos humanos, promovida por Sanguinetti. En 1985,  tras trece años de dictadura, Julio María Sanguinetti del Foro batllista (Partido Colorado) había sido elegido Presidente de Uruguay .  Sanguinetti  implantó de nuevo la libertad democrática, se aprueba la ley de indulto a los presos políticos, incluidos los Tupamaros.  Pepe Mujica sale en libertad.


Hasta entonces y desde 1972 había sufrido la persecución de los militares, apresado cuatro veces y, en dos oportunidades, se había fugado de la cárcel de Punta Carretas. En total, Mujica pasó casi 15 años de su vida en prisión. En 1972 los militares desmontaban  el Grupo Tupamaro y Mujica  pasaba a ser uno de los denominados “rehenes” presos en diferentes cuarteles del país en condiciones infrahumanas.
En 1971 se creaba  en Uruguay Frente Amplio una coalición de izquierdas muy alejada del  MLN-Tupamaros, Mujica  pertenecía a éste  grupo guerrillero que  desde 1968 se había radicalizado y utilizaba la violencia y el terror  para derrocar al poder.  En 1970 los Tupamaros organizan el secuestro  y posterior asesinato del torturador Dan Mitrione, 31 de julio-10 de agosto  de 1970. En 1969 Mujica participa en La Toma de Pando (asalto de la Comisaría, el Cuartel de Bomberos, varios bancos, y una central telefónica, todo ello en un plazo de 20mn.)
1960: ingresa en el Movimiento de Liberación Nacional – Tupamaros. Los Tupamaros habían surgido en estos años, sin ser especialmente radicales,  como tantos grupos de izquierda  en América Latina que se radicalizarían a finales de los 60. Desde 1955 la crisis económica afectaba a Uruguay. El país sufría un deterioro de las condiciones sociales lo que llevó a la radicalización de la población, luchas obreras y represión policial.
1950-1960: En su juventud José Mujica militó en una agrupación del Partido Nacional, llegando a ser amigo de Enrique Erro, Ministro de Industria y Trabajo de Uruguay (1959-1960).
El 20 de mayo de 1935 José Alberto Mújica Cordano nacía en Montevideo, en una familia agrícola de clase media, descendiente de españoles guipuzcuanos.

JUAN RIVERA “EL VIOLADOR”


Juan Rivera (39) había sido condenado a cadena perpetua en EE.UU. por la muerte y violación de una niña.
El hispano Juan Rivera fue liberado hoy tras pasar casi 20 años en prisión por un asesinato que no cometió, luego de que el fiscal del condado Lake, Michael Waller, decidiera no pedir la revisión de la sentencia de la Corte de Apelaciones de Illinois.
El pasado 9 de diciembre, la Corte de Apelaciones anuló la condena que pesaba sobre Rivera alegando que la misma era “injustificada e insostenible” debido a la falta de pruebas que lo vincularan con la violación y asesinato de Holly Spear, de 11 años, ocurridos en 1992.
“Luego de revisar el fallo de la corte, así como los puntos fuertes y débiles de toda la evidencia, he decidido que no pediré al Supremo de Illinois revisar la decisión de la Corte de Apelaciones que anuló la condena del señor Rivera”, dijo Waller.
El caso se resolvió con el examen de ADN recogido en el cuerpo de la víctima en 1992, pero que no fue analizado hasta 2004, cuando se comprobó que pertenecía a otra persona.
Además, durante el tiempo en que ocurrió el crimen, Rivera estaba bajo vigilancia electrónica por otro delito no relacionado y, según ese monitoreo, el hispano nunca abandonó su casa la noche en que ocurrieron los hechos.
Durante los casi 20 años transcurridos, Rivera fue hallado culpable tres veces -en 1993, 1998 y 2009- y en cada oportunidad la condena a prisión perpetua fue anulada durante la apelación.
La única evidencia firme que vinculaba al hispano con el crimen era su confesión a la Policía de la ciudad de Waukegan, que según los jueces de apelación habría sido obtenida mediante coerción.
Rivera, que en la actualidad tiene 39 años, dejó ayer el Centro Correccional Statesville donde estaba recluido, cerca de la ciudad de Joliet, a unos 112 kilómetros al suroeste de Chicago y tuvo un emotivo reencuentro con su familia.