sábado, 30 de junio de 2012

DIEZ SOLUCIONES

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DIEZ SOLUCIONES PARA MEJORAR.

Recomendaciones del primer Ministro chino a los países emergentes
(Que funciona en China)



En el Perú es urgente la aplicación de la receta de 10 soluciones, que China impuso para su actual desarrollo, hacerlo conlleva la desaparición de faenones como: el remate de las empresas públicas a precio de regalo y encima el robo de los montos de las ventas; la entrega del gas de Camisea, los "colegios emblemáticos", la venta de los puertos y aeropuertos, la entrega de las minas, el saqueo a la economía popular por parte de telefónica=Movistar, la venta de nuestras tierras a empresarios extranjeros, principalmente chilenos, la imposición de Conga frente al derecho a la vida de toda una Región como Cajamarca; la conversión del Perú en país primario exportador.
Crímenes por los que muchos políticos y burócratas "técnicos" deberían ser fusilados y/o encarcelados.
No solo Fujimori debería estar encarcelado, sino también Toledo, Fernando Olivera, kuczynski, Julio Velarde, Luis Castañeda Lossio, Alan García y todos sus encomenderos, los actuales burócratas-mandamases de los sectores estratégicos de nuestra economía,..., siga usted incrementando la lista amigo lector.
Si esto se impone a través de políticos dignos, que realmente amen al Perú y nuestra América Latina, alcanzaremos el ansiado desarrollo económico, con inclusión y justicia social. El actual gobierno es más de lo mismo.
RECETA QUE FUNCIONA EN CHINA
El primer ministro de China, Wen Jiabao, ha sorprendido por el conocimiento que tiene de las economías emergentes y debido a la amistad y a los negocios que China tiene con varios de estos países, ha estado estudiando su cultura, su pueblo, su gobierno y el desarrollo en los últimos años y se ha atrevido a hacer algunas sugerencias que, dijo, fueron las responsables de los cambios y el explosivo crecimiento de China en los últimos años.
Este alto funcionario chino fue enfático en lo que él llama "solución para los países emergentes". Ese es el caso de Brasil, China, India y otros países que entraron en una fase de crecimiento importante en los últimos años, y China es el líder absoluto en esta cola.

El Ministro señala que el punto principal es hacer cambios inmediatos en la administración de cada país y el principal es la eliminación de lo que él llama “factores hipócritas” donde las leyes insisten en ver el lado teórico, y no las consecuencias prácticas y reales y dice que se tendrán que hacer cambios drásticos en los puntos de vista actuales, como ha hecho China en los últimos 20 años, siendo los 10 principales los que se mencionan a continuación:

1) PENA DE MUERTE PARA CRÍMENES ATROCES PROBADOS

Fundamentación:
 
Un gobierno tiene que dejar de lado la hipocresía cuando se toca este tema, ya que un criminal no puede ser tratado como una celebridad, los reincidentes han tenido su oportunidad de cambiar y no han cambiado, por lo tanto, no merecen ese compromiso por parte del gobierno, ninguna sociedad honesta y trabajadora merece vivir con tanta impunidad y miedo, mencionó algunos ejemplos muy claros: Manic Park, Lindeberg, Suzane von Richthofen, Beira Mar, Elías Loco, etc.
La eliminación de los criminales más peligrosos infundirá temor entre el resto de los delincuentes para seguir practicando sus fechorías.
Esto se reflejará de inmediato en la seguridad pública del país y la sociedad, especialmente en la reducción drástica del gasto público en materia de seguridad.
En el largo plazo esto también se reflejará en la cultura y el comportamiento de las personas.



2) SEVERO CASTIGO PARA LOS POLITICOS CORRUPTOS

Fundamentación:

Es terrible saber que nuestros países tienen las tasas más altas de corrupción en el mundo, muy cerca de Nigeria. Nuestros países no castigan como debe ser a los políticos corruptos, principalmente, a los del régimen de turno y por eso es que no hay altos burócratas arrestados por este flagelo, que diezma las arcas públicas.
Por lo tanto, está claro por qué esta plaga (la corrupción) es cada vez peor en nuestros países, ya que no se toman medidas para frenarla. Como dijo alguien, muy acertadamente, en nuestros países no hay razones para no robar. En China la corrupción probada es castigada con la pena de muerte o sea con la vida y, por supuesto, el retorno inmediato a las arcas públicas de los valores robados.
Si los fondos para la inversión no alcanzan y no se pagan las deudas por la malversación de fondos, algo está mal y necesita ser cambiado inmediatamente.

3) QUINTUPLICAR LA INVERSIÓN EN EDUCACIÓN

Fundamentación:

Un país que quiere crecer debe producir los mejores profesionales del mundo y esto sólo es posible si el estado invierte por lo menos cinco veces más de lo que se hace ahora en educación, de lo contrario el país se quedará estancado y no formará el talento que tiene y que podrían ser grandes profesionales. Si no se capacita de verdad, verdad a nuestro recurso humano, este perderá la competividad en el mercado de trabajo por falta de preparación. Con el tiempo será normal la importación de mano de obra calificada, cuando los países empiecen a crecer más aceleradamente.

4) REDUCCIÓN DRASTICA DE LA CARGA TRIBUTARIA Y REFORMA FISCAL INMEDIATA

Fundamentación:

China y otros países desarrollados como los EE.UU. han demostrado que el crecimiento del país no requiere perseguir a sus industrias y empresas en general; por el contrario, el Estado tiene que ser un aliado y no un enemigo de los negocios, después de todo, es del trabajo de estas empresas que el país obtiene su sustento para crecer y garantizarle la calidad de vida a sus ciudadanos. La carga fiscal en nuestros países es exagerada, confiscatoria, injusta y desordenada y si no hay un cambio drástico, las empresas no podrán competir en los mercados internacionales y el mercado interno también se estancará.

5) REDUCCION DE AL MENOS UN 80% EL SALARIO Y LOS GASTOS DE LOS POLÍTICOS PROFESIONALES

Fundamentación:

Nuestros países tienen la política más cara del mundo, esto ocurre por la cultura del malandraje instalada recientemente y por la falta de políticas serias y claras en materia salarial. Es necesario que el político entienda que es un funcionario público, como cualquier otro, con una obligación de entregar su trabajo y sus conocimientos en beneficio de su país y no un “rey” como se ven actualmente.
La Constitución y las leyes tienen que establecer un tope salarial compatible con los otros funcionarios públicos y a partir de ahí, regirse por los aumentos en el sueldo mínimo del país. Un diputado en China cuesta menos de 10% de lo que un diputado cuesta en Brasil, por ejemplo. En los países escandinavos es común ver al primer ministro llegar a su trabajo conduciendo una bicicleta de las más sencillas y económicas del mercado, como lo hacen los estudiantes.
Este desastre que existe en nuestros países con el manejo del dinero público, con el abuso de los mega salarios, sin corresponderse con la productividad ni menos con las soluciones para el pueblo, causa todavía más prejuicios al estado, pues un pueblo que se siente robado por sus líderes políticos pierde la percepción de lo que es correcto, justo, honesto y honorable.

6) DESBUROCRATIZACION INMEDIATA

Fundamentación:

Los países en vías de desarrollo y los emergentes siempre han sido muy burocráticos y complicados en términos de la negociación, dijo Wen.
China es actualmente el mayor exportador de bienes manufacturados en el mundo, superando, incluso, a los EE.UU. y sin ninguna duda consideran a los países emergentes los más burócratas tanto en lo referente a las importaciones como a las exportaciones y, por supuesto, en lo referente a su mercado interno, por todas las barreras, trabas y requisitos innecesarios y repetitivos que a menudo impiden, dificultan y encarecen la negociación, lo que termina en detener o frenar el desarrollo de las empresas y que inmediatamente se refleja directamente en el desarrollo del país. Este es un asunto muy urgente de resolver.

7) RECUPERACION DE LA INVERSION PÚBLICA EFICIENTE QUE ESTA DETENIDA EN LOS ULTIMOS AÑOS

Justificación:

Los países con potencial de desarrollo han sufrido una parálisis muy preocupante en las inversiones públicas en los últimos 50 años. Este es un hecho probado. Faltan más inversiones en infraestructura, educación, cultura, y prácticamente en todas las áreas relacionadas con el estado, lo que ha dificultado el crecimiento de los países y continuará dificultándolo, por lo menos por otros 50 años, si no adoptamos una posición firme en este momento
Algunos países como Brasil tienen todo para ser un gran líder mundial, tienen un territorio muy grande, no sufre graves catástrofes naturales, vive en paz con el resto del mundo, mostró inteligencia al salir ileso de la gran crisis financiera de 2008, pero necesita tener el coraje para superar sus adversidades políticas y aprender a invertir correctamente en lo que más necesita.

8) INVERTIR FUERTEMENTE EN EL CAMBIO DE LA CULTURA DEL PUEBLO

Justificación:

La gran masa del pueblo de los países emergentes ya no creen en el gobierno, ni en su política, no respetan las instituciones, no cree en sus leyes, ni en su propia cultura, se acostumbró al desorden gubernamental y pasó a ver como normal las noticias trágicas sobre la corrupción, violencia, deterioro de los servicios públicos, etc. Por lo tanto, se necesita invertir en la correcta formación cultural del pueblo, a partir de las escuelas, empresas, iglesias, instituciones públicas y así sucesivamente, comenzando con la educación para el trabajo y la búsqueda de la excelencia en un mundo globalizado, enseñando al pueblo a amar y honrar a su país; si no, es inevitable que a largo plazo, comiencen a emerger milicias armadas en busca de espacio y poder paralelo al gobierno.


9) INVERTIR EN CIENCIA Y TECNOLOGÍA DE INMEDIATO

Justificación:

El país más grande y poderoso de América Latina, como es Brasil, proporcionalmente, invierte menos del 8% que China en ciencia y tecnología. Esto comenzó a ser una preocupación en ese país durante los últimos cinco años, cuando Brasil comenzó a crecer y a mostrarse al mundo como un país emergente y esta preocupación o necesidad crecerá mucho más a partir de ahora, ya que no tiene la calidad requerida en el área de ingeniería, no tiene calidad médica, tecnología de calidad, no cuenta con profesionales con una formación de calidad para competir con los países desarrollados que van más de 20 años por delante de Brasil, por ejemplo, que ya es la sexta economía del mundo. Esta es una realidad y debe ser revisada de inmediato, ya que influye directamente en el desarrollo de cada nación.

10) REDUCCION DE LA EDAD LABORAL Y PENAL A LOS 16 AÑOS
(El mundo está envejeciendo...):

Fundamentación:

Nuestros países son unos de los pocos que todavía tienen una cultura de tratar a los adolescentes de 15 a 18 años, como niños, que no se hacen responsables de sus actos, y les prohíben ofrecer su mano de obra. Esto es un error fatal para la sociedad, ya que, después de todo, están envejeciendo y necesitan, más que nunca, de mano de obra renovada y además, esta contradicción hipócrita de la ley, sólo sirve para crear peligrosos delincuentes, que al cumplir los 18 años, están formados para el delito, ya que no pudieron trabajar y muchos buscaron su formación en el crimen.
En China, los jóvenes tienen permiso del gobierno para trabajar normalmente (No sólo como aprendices, como en estos países), a partir de los 15 años, siempre que sigan estudiando y, responden por sus crímenes normalmente como cualquier adulto mayor de 18 años.

En nuestros países reina la impunidad en la política y puesto que la gente no tiene ni voz ni voto, porque esa cultura que el Sr. Wen cita, es exactamente lo que podría causar problemas en la política actual y por lo tanto, un pueblo complaciente que solo mira como los corruptos retiran o hurtan el dinero de su propio bolsillo, es el sueño de todos los delincuentes de cuello blanco.

Este texto fue tomado del blog del periodista Joemir Beting de la Red Bandeirantes de Brasil.


 Fraternalmente
Dr. Luis Romero Yahuachi

miércoles, 27 de junio de 2012

TRUEL

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MAGDALENA BLANCA PAULINA TRUEL LARRABURE
La Peruana que Retó a Hitler
“Descubrirla fue impresionante. No podía creer la dimensión humana de esta mujer y que nosotros no conozcamos su vida”, dice Coya.




Víctima del horror contra el cual había combatido, la frágil Madeleine Truel fue obligada a transportar, sin importar su pierna que ya rengueaba, grandes piedras de un lado para otro, ida y vuelta, una y otra vez, sin descanso. La joven hija de padres franceses que había pasado los primeros veinte años de su vida en el Perú, pagaba así en un centro de reclusión nazi su participación en la Resistencia Francesa. De sus familiares, lo único que se le había permitido recibir había sido una Biblia. Ni ropa, ni alimentos. Experta en la falsificación de documentos, labor de filigrana gracias a la cual logró salvar la vida de decenas de judíos durante la Segunda Guerra Mundial, Truel fue rescatada del olvido y la ingratitud por el periodista Hugo Coya al incluir su historia en su libro “Estación final”.
Hugo Coya autor de “Estación final”, sobre víctimas peruanas en el holocausto. La obra narra siete casos, pero nosotros tomamos el de Magdalena Truel, una verdadera heroína.
El periodista Hugo Coya ha publicado un libro para mirarnos bien la cara y sentir, como él dice, vergüenza propia. Estación final no solo narra historias humanas, de víctimas peruanas en el Holocausto, de las cuales tomaremos el caso de Magdalena Truel, sino también revela cómo el Estado peruano –gobiernos de Óscar R. Benavides y Manuel Prado– con una “neutralidad cómplice”, se negó a recibir a 200 niños judíos huérfanos que la comunidad judía de Lima quería traer para salvarlos. Los niños, sin visa peruana, acabaron en los campos de concentración. “Pero el libro, dice Coya, es de vida, no de muerte”.

Magdalena Blanca Paulina Truel Larrabure nació en Lima el 28 de agosto de 1904, en el seno de una familia de inmigrantes franceses. Niña católica, inclinada a las letras, cuya primera desgracia fue la muerte de su madre por un cáncer. Después el fin de su padre y la decisión de viajar junto a sus hermanos a París, a refugiarse en su familia. Pero no. La familia estaba en crisis. Sus hermanos vuelven a Lima y ella y una hermana se quedan en París. Pero la mala suerte ronda. Cuando París es ocupada por el ejército alemán, un camión militar la atropella. Tras un año, se sobrepone a sus males. Vive en un barrio modesto y allí se dedica a cuidar niños de familias pobres, a quienes les narra cuentos. Uno de esos cuentos es L’ Enfant du métro (El niño del metro) publicado en 1943 por Éditions du Chène, con ilustraciones de su hermana Lucha.
No soporta más. No puede tolerar ver desde su lugar de convaleciente cómo los nazis se llevaban a sus vecinos. Se enrola en la Resistencia.
“Descubrirla fue impresionante. No podía creer la dimensión humana de esta mujer y que nosotros no conozcamos su vida”, dice Coya.
“Ella –agrega el periodista– tras el accidente pudo, como es usual en la naturaleza humana, volverse amargada, recluirse en sí misma, pero no, se comprometió con la Resistencia con el seudónimo ‘Marie’ y se convirtió en una falsificadora de pasaportes para salvar judíos”.
Justo, un día de junio de 1944, cuando va por más tinta a una base de la Resistencia, es apresada y torturada para que delate a sus compañeros. Ella, a pesar de su menoscabada salud, resiste. A partir de allí es llevada de un lugar a otro, a Fresnes, a las afueras de París. Después a Sachsenhausen, cerca de Berlín. Y cuando la victoria de los aliados es inminente, junto a miles de prisioneros en pleno invierno es conducida a Lübeck para que mueran en el camino, como una forma de ocultar el Holocausto. En esa marcha un alemán le golpea la cabeza y cae. Sus amigos la llevaban en una litera y días después muere (3 de mayo de 1945), cinco días antes que se rinda el ejército nazi.
Los compañeros sobrevivientes de los campos de exterminio, en una muestra de gran cariño a ella y sus tradiciones, la sepultan con flores rojas y blancas, como símbolo de la bandera peruana, y es recordada con respeto como “el pájaro de las islas”.
“En diarios de la época de París se habló mucho de ella. Su nombre figura en el Memorial de París y su cuerpo reposa en el cementerio de Stolpe, Alemania”, concluye Hugo Coya.


Fraternalmente
Dr. Luis Romero Yahuachi

lunes, 25 de junio de 2012

BATALLA DE BALACLAVA

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En 1854, en la región de Balaclava, situada en la Península de Crimea, se libró una de las batallas míticas de la historia militar mundial. La guerra de Crimea enfrentó, entre 1854 y 1856, a Rusia contra una coalición formada por Gran Bretaña, Francia y el Imperio Otomano. En los inicios de dicho conflicto, tuvo lugar, el 25 de octubre de 1854, la batalla de Balaclava. Allí se vivirían inmortales episodios protagonizados por la más célebre carga de caballería británica.

CARGA DE LA BRIGADA LIGERA

La Carga de la Brigada ligera fue una desastrosa carga de caballería, dirigida por lord Cardigan en el curso de la Batalla de Balaklava el 25 de octubre de 1854 durante la Guerra de Crimea. Ha pasado a la Historia como tema de un célebre poema (La carga de la Brigada ligera) de Alfred Tennyson, cuyos versos «No hay ninguna razón / sólo hay que actuar y morir» han hecho de esta carga un símbolo de lo absurdo de la guerra y la gloria alcanzada por los héroes.

La carga fue llevada a cabo por la Brigada ligera de la caballería británica, formada por el 4º y el 13º Regimiento de Dragones ligeros, el 17º Regimiento de Lanceros, el 8º y el 11º Regimiento de Húsares, a las órdenes del general lord Cardigan. Cargaron junto a la Brigada pesada, formada por el 4º Regimiento de Dragones irlandeses de la Guardia, el 5º Regimiento de Dragones de la Guardia, el 6º Regimiento de Dragones de Inniskilling y los Grises escoceses. Estas unidades eran las principales fuerzas de caballería británicas en el campo de batalla. El mando de la caballería recaía en lord Lucan.

Lucan recibió una orden del comandante en jefe del ejército, lord Raglan, indicando que «Lord Raglan desea que la caballería avance rápidamente hacia adelante, persiga al enemigo, e intente impedir que retire sus cañones. La artillería montada puede acompañarle. La caballería francesa se encuentra a su izquierda. Inmediato». Quien lleva la orden es el capitán Nolan, que es posible que hubiera transmitido informaciones orales complementarias.

Como respuesta a la orden, Cardigan dirigió 673 (ó 661) jinetes directamente a través del valle existente entre la colina de Fedyukhin y la de la calzada, el valle que más tarde el poeta Alfred Tennyson denominará Valle de la muerte. Las tropas rusas, al mando de Pavel Liprandi, estaban formadas por aproximadamente 20 batallones de infantería con el apoyo de más de cincuenta piezas de artillería y varios regimientos de caballería (cosacos y húsares). Dichas fuerzas estaban desplegadas en ambos lados y al fondo del valle.

Parece que la orden de Raglan quiso referirse a un grupo de reductos que habían tomado los rusos a los aliados turcos en las colinas Causeway que formaba el lado derecho del valle, mientras que Lucan entendió que la orden hacía referencia a la batería de cañones rusos existentes al fondo del valle, aproximadamente 1,5 km más lejos, que aunque no eran visibles desde las posiciones ocupadas por la División de Caballeria, desplegada en el arranque del valle, sí que podían verse desde el puesto de mando de Raglan en las colinas Sapoune.

La brigada alcanzó el contacto con las fuerzas rusas del fondo del valle, y las obligó a huir del reducto. Sufrió fuertes pérdidas, y fue rápidamente obligada a replegarse. Lucan fracasó en su misión de apoyar a Cardigan, y algunos sospechan que ello se debía a la animosidad que sentía contra su cuñado: la Brigada pesada alcanzó el valle, pero no avanzó más lejos. La caballería francesa, los Cazadores de África, fueron más eficaces puesto que rompieron la línea rusa de la colina de Fedyukin y cubrieron a los supervivientes de la Brigada ligera durante su retirada.

Cardigan sobrevivió, y describió más tarde el combate en un discurso en Mansion House, en Londres, que fue recogido y ampliamente citado posteriormente en la Cámara de los Comunes:

«Avanzamos por una pendiente gradual de más de un kilómetro, las baterías vomitaban sobre nosotros obuses y metralla, con una batería a nuestra izquierda y una a nuestra derecha, y el espacio intermedio erizado de fusiles rusos; así cuando llegamos a 50 metros de la boca de los cañones que habían arrojado la destrucción sobre nosotros, estábamos, de hecho, rodeados por un muro de fuego, además del de los fusiles en nuestro flanco.
Mientras ascendíamos la colina, el fuego oblicuo de la artillería caía sobre nuestra retaguardia, de tal modo que recibíamos un nutrido fuego sobre la vanguardia, los flancos y la retaguardia. Entramos en el espacio de la batería, la atravesamos, los dos regimientos en cabeza hiriendo un gran número de artilleros rusos al pasar. En los dos regimientos que tuve el honor de dirigir, cada oficial, con una única excepción, fue o bien herido, o muerto, o vio al caballo que montaba muerto o herido. Estos regimientos pasaron, seguidos por la segunda línea, formada por dos regimientos suplementarios, que siguieron con su deber de herir a los artilleros rusos.
Después vino la tercera línea, formada por otro Regimiento, que completó la labor asignada a nuestra Brigada. Creo que ello se hizo con verdadero éxito, y el resultado fue que ese cuerpo, formado por tan sólo 670 hombres aproximadamente, logró atravesar la masa de la caballería rusa que —como hemos sabido posteriormente— disponía de 5.240 hombres; y habiendo atravesado esta masa, dan la vuelta, como dice nuestra expresión técnica militar, «al fondo de todo», y se retiraron de la mismo modo, provocando tantos daños como era posible en la caballería enemiga. De regreso a la colina de la que había partido el ataque, tuvimos que sufrir la misma mano de hierro y padecer el mismo riesgo de disparos de los tiradores en nuestro flanco que a la ida. Muchos de nuestros hombres fueron alcanzados, hombres y cabalgaduras resultaron muertos, y muchos de los hombres cuyas monturas murieron fueron masacrados cuando intentaban escapar.
Pero, mylord, ¿cuál fue el sentimiento de estos valientes que regresaron a su posición, de cada regimiento no retornó sino un pequeño destacamento, dos tercios de los efectivos implicados en la acción se habían perdido?. Creo que cada hombre que participó en este desastroso asunto de Balaklava, y que tuvo la bastante suerte como para seguir con vida, debe notar que fue solamente por un decreto de la Divina Providencia que escapó a la muerte más cierta que era posible concebir».





La brigada no queda completamente destruida, aunque sufre terribles pérdidas: 118 muertos, 127 heridos, y la pérdida de 362 caballos. Tras ser reagrupados, únicamente 195 hombres disponen todavía de caballo. La futilidad de la acción y su bravura imprudente han hecho afirmar al general francés Pierre Joseph François Bosquet: «Es magnífico, pero eso no es la guerra». Se ha dicho que los jefes rusos creyeron al principio que los jinetes habían abusado de la bebida. La reputación de la caballería británica mejoró notablemente a raíz de esta carga, aunque no puede decirse lo mismo de sus mandos.

La lentitud de las comunicaciones marítimas hace que las nuevas del desastre no lleguen a conocimiento del público británico sino tres semanas más tarde. Los informes del frente de los jefes británicos se publican en una edición extraordinaria de la London Gazette el 12 de noviembre de 1854. Raglan denuesta a Lucan por la carga, declarando que «Por su incomprensión de la orden de avance, el teniente general (Lucan) consideró que debía atacar a cualquier precio, y ordenó al mayor general Cardigan avanzar con la Brigada ligera».

En marzo de 1855, Lucan es llamado al Reino Unido. La carga se convierte en objeto de considerables controversias y de debates públicos a su regreso. Rechaza vigorosamente la versión de Raglan de los acontecimientos, tratándola de «imputación que ensombrece seriamente mi carácter profesional». En un intercambio público de correspondencia mantenida a través de las páginas del diario Times de Londres, Lucan apostrofa a Raglan y a su ayudante de campo (fallecido) Nolan, el mensajero de la orden contestada. Lucan se defendió mediante un discurso en la Cámara de los Lores el 19 de marzo.

Lucan logra escapar a la reprobación por la carga, ya que es hecho miembro de la Orden del Baño en julio del mismo año. Incluso aunque ya no volvió jamás al servicio activo en el Ejército, ascendió a general en 1865 y fue nombrado mariscal el año inmediatamente anterior a su fallecimiento.

La carga continúa siendo objeto de estudio por parte de los historiadores militares y de los estudiantes como un ejemplo de lo que puede salir mal cuando se carece de informaciones militares precisas y las órdenes no son claras. Winston Churchill, que era un fino historiador militar y un caballero clásico, insistía en 1945 durante la conferencia de Yalta en disponer de tiempo para visitar por sí mismo el campo de batalla.


Fraternalmente
Dr. Luis Romero Yahuachi

domingo, 24 de junio de 2012

COMANDANTE AMBROSIO SALAZAR

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Consumada la ocupación de Lima por el invasor con su cortejo de abominaciones cuyos rigores sufrieron todos los pueblos á medida que la invasión se extendía; los habitantes del interior suaves y pacíficos por naturaleza, se levantaron y formaron legiones armadas de rejones y hondas, y, á la sombra bendita de la bandera de la patria, defendían su honra y su propiedad y la honra y la integridad del suelo patrio.
Nuestra guerra del 79 cuenta muchos episodios en que figura el indígena con sus armas primitivas defendiendo su heredad y el suelo de sus mayores. Así sucedió en Comas, pueblo de las montañas de Junín, que el 24 de febrero de 1882 fue invadido por 40 jinetes del ejército de Chile. Nada respetaron estos hombres en su delirio de rapacidad y maldad. El botín fue amplio: solo de la hacienda Runatullo extrajeron 800 reses. Exasperados esos tranquilos habitantes con tantas extorsiones, se prepararon para castigar al invasor.

No contaban con dirección militar; pero entre ellos había un hombre animoso, DON AMBROSIO SALAZAR, hijo de la comarca, que preparó la resistencia; no contaban con armas y las suplieron con las que su ingenio les proporcionó, como hondas, palos, galgas y rejones. Así las cosas, el 2 de marzo siguiente se presentaron de regreso los invasores con su valioso botín, y, al descender la montaña que conduce al pueblo, sus moradores, ya preparados, los atacaron, trabándose combate reñido, que costó á los chilenos 35 bajas, la pérdida de rifles, 35 carabinas y todo el ganado extraído Runatullo. El enemigo quedó así escarmentado con todo el rigor de la indignación del pueblo.
Ese período de la defensa nacional fue fecundo en enseñanzas y en sacrificios. Muchas páginas llenaríamos si nos propusiéramos consignarlas; pero como no es ese nuestro propósito, nos ocuparemos á grande rasgos de otros hechos de armas cuyos aniversarios coinciden en el presente mes. La historia, que ha recogido esos hechos, consigna la valerosa resolución de esos tranquilos hijos del Perú, para afrontar el sacrifico en la lucha desigual.
Las noticias de las victorias demoledoras del general Andrés Avelino Cáceres contra las fuerzas chilenas al mando del coronel chileno Estanislao del Canto el 05 de febrero de 1881 en Pucará y del coronel peruano Arnaldo Panizo el 22 de febrero en Acuchimay por negarse a luchar contra los invasores, corrieron como reguero de pólvora y fueron el detonante de la decisión de los pueblos del Valle del Mantaro para rebelarse y combatir contra las diversas columnas invasoras que penetraban, saqueaban y reducían a escombros a los más alejados pueblos de las provincias del Centro.



Los pueblos andinos de la región central sufrían en esos meses incursiones delincuenciales y criminales de las columnas del ejército de ocupación y cuando conocieron que el “Tayta” Cáceres les había iniciado la guerra, entendieron que esa era la única alternativa para expulsar a los bárbaros de su suelo se levantaron en armas y sumaron al ejército de la resistencia.
Los levantamientos e incursiones contra las columnas se sucedieron y multiplicaron en Sierralumi, Huaripampa, Chupaca, Huancani, Llocllapampa, Sicaya, Pazos, Acostambo, Ñahuimpuiquio, Tarmatambo, San Juan de la Cruz, Pucará, Marcavalle, Concepción, entre otras decenas de lugares; y se inscribieron en el marco de la contraofensiva lanzada por el “Tayta” Cáceres para expulsar de la región central a esta segunda expedición punitiva de los invasores contra la resistencia peruana.

Muchas de estas acciones significaron dolorosos reveses por haber sido emprendidas improvisadamente con las armas rudimentarias que tenían a su alcance, como rejones, hondas, galgas y viejos fusiles, sin embargo, en otras tantas ocasiones vencieron inobjetablemente como ocurrió en Sierralumi, un desfiladero de un kilómetro de extensión, ubicado en las inmediaciones del pueblo de Comas (Huancayo) a10 leguas al noreste de Concepción.
En este lugar, el pueblo campesino de Comas al mando de Ambrosio Salazar y Márquez, despedazó enteramente el dos de marzo de 1882 al escuadrón invasor “Carabineros de Yungay”, jefaturada por el capitán chileno Fernando Germaín y el teniente, de la misma nacionalidad, Idelfonso Álamos, luego de que éstos retornaban de la hacienda Runatullo con un botín consistente en 800 reses y 100 caballos de la hacienda, 35 caballos chilenos, 50 arrobas de mantequilla y otras tantas carabinas Winchester, además de provisiones y dinero recolectado a la fuerza.
Los pobladores de Comas, días antes, más precisamente a fines de febrero habían recibido en su pueblo a esta columna de invasores, quienes a su paso les dejaron la orden de que al retornar de Runatullo les tuvieran listo el pago de un fuerte cupo de guerra, alimentos y doncellas, bajo amenaza, en caso de incumplimiento, de que el pueblo sería incendiado y reducido a escombros.
Jamás imaginaron que en el intertanto los comasinos se organizarían y los sorprenderían en el desfiladero de Sierralumi, donde en una operación magistral y heroica, al mando del Salazar, que incluyó el empleo de galgas (piedras grandes), hondas y fusiles aprovisionados por el Ejército del Centro, masacraron a 35 invasores, del total de 40, entre los que se incluyó el capitán Germaín. Solo consiguieron escapar cinco y el guía, el italiano Luis Loero, conocedor de la zona y que fungía de comerciante en Concepción.
Los dirigentes de los campesinos, entre ellos el guerrillero Jerónimo Huaylinos, no estaban dispuestos a pagar cupo alguno porque en principio carecían de dinero para hacerlo y menos iban a permitir la destrucción de su pueblo y lo primero que hicieron fue buscar al comandante Salazar, joven vecino de la comunidad e hijo de una próspera familia de agricultores, para que los asesore en el combate.
Salazar, era natural de Quichuay, anexo del distrito de Concepción, entonces tenía 25 años, y al serle requerida su participación, sin pérdida de tiempo, tomó cartas en el asunto y dispuso como primera medida el envío de chasquis para hacerle seguimiento a la columna enemiga y saber paso a paso sobre su desplazamiento.

De esta manera, Salazar y su improvisado estado mayor conocieron que la columna invasora había ingresado a la hacienda RunatulIo y regresaba con un botín de ganado vacuno y caballar, luego de lo cual eligieron una posición frente al desfiladero de Sierralumi, que está pegado a un farallón empinado y en el lado opuesto un profundo barranco, donde cavaron una trinchera y posicionaron allí una docena de fusileros, al mando del guerrillero Manuel Ccaya, premunidos de rejones, hondas y armas de caza de los propios comasinos y de otras entregadas por el Ejército del Centro.
Al mismo tiempo, en las partes alta se instalaron combatientes con la misión de lanzar “galgas” (piedras grandes) sobre la columna enemiga y varias columnas de honderos, rejoneros y macheteros que debían entrar al combate del cuerpo a cuerpo.
Tal como estaba planeado, el dos de marzo de 1882, apenas el destacamento invasor se situó en el centro del tramo del desfiladero, sorpresivamente cayó de lleno sobre ellos la carga de fusilería y el alud de piedras lanzados por el ejército de Salazar. A pesar de haber sido sorprendidos, los invasores alcanzaron a responder con sus armas, sin conseguir repeler a los patriotas.
El pelotón de jinetes exterminado pertenecía al Regimiento “Carabineros de Yungay”, cuerpo élite de la caballería invasora, el mismo que había sido capturado durante la campaña marítima por Miguel Grau, al mando del Huáscar, juntamente con el transporte chileno Rímac, en el que era transportado.
El ejército de ocupación, al mando de Patricio Lynch, decidió escarmentar a los guerrilleros comasinos y lanzó una expedición punitiva contra Comas, la que debía ser destruida y borrada del mapa, pero luego al tomar consciencia de que Cáceres se encontraba fortalecido y había iniciado una contraofensiva resolvió negociar la “rendición” de los insurrectos utilizando como intermediario al alcalde de Concepción.
El depredador Lynch envió emisarios haciéndole saber a los comasinos que estaba dispuesto a perdonarlos si se rendían, entregaban el cadáver del capitán Germaín, devolvían por lo menos los 35 caballos chilenos, así como las carabinas tomadas, en caso de rechazar la oferta, serían aniquilados y su pueblo destruido.
Los comasinos, en asamblea general, bajo el liderazgo de Salazar y Huaylinos rechazaron el ultimátum. El bravucón Lynch no se atrevió a ingresar por Sierralumi en busca de los comasinos, porque sabía que iba correr el mismo final de sus camaradas exterminados.
La multiplicación de las guerrillas pronto dio lugar a la creación del “Cuartel General de Guerrillas del Mantaro”, en Chongos Alto, a partir de lo cual ninguna columna invasora volvió a intentar un ingreso en esta región.
Según carta del alcalde de Comas al general Cáceres los guerrilleros tuvieron 4 muertos y varios heridos afirmando haber muerto a 15 soldados chilenos y recuperado el botín. Del Canto por su parte en un informe elevado a Lynch el 9 de marzo adujo que la expedición había sufrido 3 muertos y 6 heridos.
Esta acción, militarmente de importancia menor, fue el detonante que impulsó a los pobladores de Comas a tomar un papel más activo en una guerra en la que hasta entonces habían permanecido indiferentes. Un corresponsal de prensa chileno lo referiría así:
“Los indios lanzaban desde lo alto una lluvia de piedras impulsadas por hondas, que aquellos lanzaban con destreza, a la vez que enormes galgas, o sea grandes peñascos, rodaban con increíble velocidad sobre nuestros soldados. La confusión fue espantosa...enviar otra expedición a esos lugares sería infructuosa porque las alturas en que los enemigos estaban colocados eran inaccesibles...los indios de diez leguas a la redonda, soberbios y envanecidos con los últimos sucesos esperaban resueltos nuestro ataque... han llevado su insolencia hasta desafiar a todo nuestro ejército...Amenazaron con arrasar la guarnición chilena de Concepción, y estaban resueltos a hacerlo, aunque nuestro ejército entero los atacara...escarmiento severo y terrible necesitaban esos serranos”
Corresponsal del diario "El Coquimbo" Huancayo, 15 de marzo de 1882

Como lo han destacado los historiógrafos nacionales, los guerrilleros de la región no contaron con el apoyo de los hacendados, más bien tuvieron que enfrentarse a ellos por sus conductas colaboracionistas, entre los que destacaron los hacendados Luis Milón Duarto, Norberto y Manuel Encarnación Vento y Manuel Valladares, propietario de Runatullo, que abiertamente colaboraron con los invasores.
Salazar, por esta meritoria victoria, fue ungido con el grado de teniente coronel por Cáceres. Juntamente con las columnas de comasinos, estaría en todas las acciones lanzadas por Cáceres.
“EL QUE NO ESPERA VENCER, ESTÁ VENCIDO”.

FRATERNALMENTE
Dr. Luis Romero Yahuachi
Médico Salubrista
CMP:17656

Ambrosio Salazar y Márquez (Concepción, 6 de diciembre de 1856 - Lima, 9 de enero de 1946) fue un militar peruano de destacada participación durante la Campaña de la Breña en la Guerra con Chile.
Nació en Antalá, jurisdicción del pueblo de Quichuay, anexo del distrito de Concepción. Fue hijo del hacendado Asencio Salazar y de María Márquez. Realizó sus primeros estudios en la escuela fiscal Nro. 505 de Concepción y los secundarios en el colegio "Santa Isabel" de Huancayo. En el verano de 1879, se encontraba expedito para iniciar sus estudios en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, pero el estallido de la guerra los truncó retornando a su tierra natal.


domingo, 17 de junio de 2012

MÉDICOS EN LA GUERRA DEL PACÍFICO

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En abril de 1879, el caos interno se sumó un conflicto internacional: chile declaró la guerra al Perú. Perdida la campaña naval en Angamos, en octubre de ese año, se sucedieron las batallas terrestres de la campaña del sur que nos fueron adversas. La facultad de medicina contribuyó con material humano y parte de su material quirúrgico de enseñanza para ser utilizado por los cirujanos en el frente.
Las figuras señeras de Daniel A. Carrión, José Casimiro Ulloa, Evaristo m. Chávez y Miguel Colunga constituyen paradigmas de la medicina peruana, es por ello que cualquier nuevo aporte que enriquezca sus datos biográficos, interesa.
En este estudio se dará conocer como estos personajes estuvieron entrelazados con el estudio de la verruga peruana y además de su participación patriótica durante la guerra con chile. Concomitantemente se menciona como hecho inédito, el proyecto de clasificación y comprobación de la invalidez militar, que elaboró en 1891 la comisión de sanidad militar de la academia nacional de medicina, que sirvió para la reforma del reglamento del cuerpo general de inválidos, que regía desde 1830.

DANIEL A. CARRIÓN

Escuela de Medicina “San Fernando” Lima-Perú, durante la Guerra del Pacífico.



Carrión, nació a la inmortalidad el 5 de octubre de 1885, al inmolar ese día su vida por la ciencia, hecho que conmovió a lima, al cuerpo médico y a la ciencia extranjera. Varias fueron las notas que aparecieron en la prensa extranjera y quien sirvió de corresponsal fue el profesor José Casimiro Ulloa. Un extracto de la que publicó “l’ unión medicale”, dice así:
“Un médico muy estimado cuya actividad igualaba a su saber, el señor Carrión, practicó en su misma persona, en el mes de agosto próximo pasado, inoculaciones con la sangre de un niño atacado de verruga peruana. (…) la muerte de Daniel Carrión es una pérdida cruel para la ciencia. (…)”
Algunos datos biográficos de Carrión, es que no fue un improvisado de la gloria. Tuvo una obra científica meritoria y además fue de un espíritu humanitario y nacionalista por excelencia. Su talento superior hizo que fuera precursor en muchos aspectos de la verruga peruana y además tuvo la intuición que era un germen el causante de esta patología. Además intuyó que la fiebre de la oroya y la verruga peruana, era una sola enfermedad, hechos que la posteridad a través de Leopoldo Barton y Richard Strong lo confirmaron.
Durante la formación de Daniel Alcides Carrión en la Universidad Mayor De San Marcos sucedieron hechos que lo impactaron relativos a la instrucción académica, situación económica y hacendaria en grave crisis acentuada de 1864 a 1879. Así como el enfrentamiento con España por la ocupación de las islas chincha y el combate del 2 de mayo de 1866; además de la escasez del guano que era la renta que cubría las entidades fiscales, intranquilidad ciudadana, inestabilidad política, conflicto bélico, luchas intestinas y desmanes de depredación de la tropa invasora.
El Perú afronta un estado de gran tensión y el presidente Mariano I. Prado (1876-1879) envía a chile al Dr. José Antonio Lavalle como conciliador y mediador. Chile conocedor del tratado “secreto” Perú-Bolivia, rechaza al mediador y pide su retiro. En estas circunstancias chile declara la guerra al Perú el 5 de abril de 1879.
El estudiante Daniel A. Carrión cursaba el tercer año en la facultad de ciencias de la Universidad Mayor De San Marcos. Junto con sus condiscípulos, y la población en general, Carrión participaba en los preparativos bélicos y compartía con ellos las emociones de la guerra cuyas incidencias se conocían a través de los periódicos.
En diciembre de 1879 Carrión vive una intensa emoción cuando acude, con el entusiasmo patriota del pueblo, a recibir y dar la bienvenida en la “estación desamparados” de lima al contingente procedente de Cerro De Pasco, llamado “Columna Pasco” e integrado por sus paisanos, con quienes departe momentos amicales y añoranzas de la tierra lejana, siendo frecuentes sus encuentros mientras esos valerosos jóvenes cerreños estuvieron en lima.


El 4 de abril de 1879 los estudiantes de medicina de San Fernando convocados por el alumno Tomas David Ugalde se reunieron y, en sesión solemne, acordaron por unanimidad en histórico acto, graduados y alumnos de la facultad de medicina, “en vista del conflicto con chile producido injustamente al Perú” resolvieron patrióticamente ofrecer sus servicios profesionales al supremo gobierno”. Este deseo se hizo al presidente de la república mediante una comisión formada por Tomás David Ugalde, Juan Avendaño y Manuel Alfredo Gall. Sin duda Carrión participaba en el trajín de esta inquietud.
El 20 de octubre de 1879 la Facultad De Medicina De San Fernando solicita al gobierno que los alumnos, el personal y los médicos y farmacéuticos formen una columna independiente de los alumnos carolinos y que se denomine “columna in- dependencia”, por doble motivo: porque el anterior nombre de la facultad de medicina era colegio de la independencia y porque su actuación será independiente de otra organización.
Se expuso que los alumnos no podían asistir a los ejercicios militares porque tenían que concurrir a clínicas, hospitales, anfiteatros, etc.
El gobierno aceptó. El personal fue elegido por los mismos alumnos. Su conformación fue la siguiente:
Primer jefe: Teniente Coronel Dr. Miguel Colunga
Segundo jefe: Sargento Mayor Dr. J. A. De Los Ríos
Ayudante mayor Tnte. Dr. Manuel R. Artola.
Subayudante. Subteniente Dr. José María Capitán
Abanderado Subteniente Dr. Manuel C. Barrios
Primera compañía
Capitán Dr. Aurelio Alarco
Teniente Dr. Belisario Sosa
Teniente Dr. Juan E. Corpancho
Subteniente Dr. Tomás E. Casas
Subteniente Dr. Carlos E. Pimentel
Segunda compañía
Capitán Dr. Ramón F. Morales
Teniente Dr. Francisco A. Fuentes
Teniente Dr. Julio Becerra
Subteniente Dr. José María Quiros
Subteniente Dr. Juan Cancio Castillo

La propuesta fue aprobada por el supremo gobierno con fecha 8 de noviembre de 1879
En el año, 1880, el enfrentamiento bélico contra el Perú se realizaba en la región sureña del país. El ejército invasor acentúa las hostilidades e infringe sucesivas derrotas.
En Arica, 27 de febrero y 17 de marzo; Moquegua, 22 de marzo; Locumba 1 de abril –Piérola no abastece el pedido de reforzamiento de tropa, hecho por Montero en Tacna y Bolognesi en Arica–; Buena Vista, 18 de abril; Alto De La Alianza, 26 de mayo; en Arica, el 7 de junio, se lleva a cabo la “epopeya del morro”, donde el Coronel Francisco Bolognesi se inmortalizó con su heroísmo glorioso.
La consternación de Carrión fue inmensa cuando se enteró que la aguerrida “Columna Pasco” integrada por sus coterráneos, que ya había sufrido diezma en la infausta campaña del sur rindió hasta su último hombre en la gesta heroica del morro. Hasta el último cartucho.

JOSÉ CASIMIRO ULLOA BUCELO (1829-1891)




De su labor como uno de los forjadores de la sanidad militar, contribuyó cuando fue nombrado cirujano en jefe del Ejército Del Perú durante la guerra con chile, organizó los hospitales de campaña y a la planificación de las ambulancias civiles que actuaron en los campos de batalla. Posteriormente elaboró el proyecto de organización del servicio de sanidad militar en campaña y finalmente colaboró en el proyecto de clasificación y comprobación de la invalidez militar, trabajo que sirvió para que el congreso de la república, en el año 1891 diera la ley de la reforma del cuerpo general de inválidos, que regía desde 1830. Este sería el último logro, al ocurrir en este año su deceso en Arequipa.


EVARISTO MANUEL CHÁVEZ ARANDA (1856-1929)


Chávez nació en Huaraz el 26 de octubre de 1856. Inició sus estudios de medicina en 1873, graduándose de bachiller en 1878 con la tesis “Intoxicación Saturniana De Los Soldados Del Ejército” y de Médico Cirujano en 1880 cuando se desarrollaba la guerra contra Chile. En la aludida contienda tuvo una destacada actuación durante la guerra con chile, integrando el cuerpo sanitario de la primera ambulancia civil que partió del Callao el 5 de mayo de 1879, con destino a Pisagüa. Su primera misión fue asistir a los heridos de la fragata “Independencia” que encalló en Punta Gruesa el 21 de mayo en el combate naval de Iquique. Estando establecido en la Noria, prestó auxilio a los heridos del combate de Pisagüa (2-XI), luego concurrió a las batallas de San Francisco (19-XI), Tarapacá (27-XI), Alto De La Alianza (26-VI-1880) y de Arica (7-VI). Cuando retornó a Lima, ya con el Grado De Cirujano De Segunda Clase Del Ejército, asistió a los heridos de las batallas de San Juan y de Miraflores.
De 1886 a 1889 fue diputado por Huaraz, reincorporándose nuevamente al cuerpo sanitario una vez que dejó de ser representante de su provincia. En 1904 cuando el gobierno peruano contrató los servicios de una misión militar francesa, comandada por el General Francés Pablo Clement; entre sus funciones encomendadas sería la de reorganizar el servicio de sanidad militar, siendo escogido y nombrado como director, cargo que ocupó hasta 1910, cesando con el grado de Teniente Coronel.
Se ha rememorado eventos decisivos en el curso de la historia médica peruana, que trascienden la esfera de lo rutinario para convertirse en símbolos de la medicina nacional.
Que las lecciones dejadas por Carrión, Ulloa y Chávez, sigan sirviendo de influencia directriz en la formación del médico peruano.

MIGUEL DE FERNANDEZ DE COLUNGA



El Doctor Miguel Fernández De Colunga nació el 29 de setiembre de 1836 en la ciudad de Lima, y fue bautizado en la Parroquia Del Cercado el 1° de octubre de ese mismo año (libro 1825-1841, fojas 172). Sus padres fueron el hacendado Don Mariano Fernández De Colunga y Calderón y Doña Josefa Grillo y Ramírez. Don mariano fue hijo del español Don Feliz Fernández De Colunga, quien llegó al Perú a mediados del siglo XVIII procedente de Posadas De Llanera, Villa Asturiana cercana a la costa cantábrica.
En octubre de 1879, los alumnos de la Universidad Mayor De San Marcos formaron la columna “Carolina” y ofrecieron sus servicios al supremo gobierno. Los estudiantes de medicina, al no poder concurrir a los ejercicios militares por la naturaleza de sus estudios, solicitaron, a través de su decano el Doctor Manuel Odriozola, formar una columna especial, la columna Independencia”, formada por los estudiantes de medicina cuyos servicios no habían sido requeridos en las ambulancias del ejército. El 20 de octubre el gobierno aceptó el pedido y refrendó la elección de los oficiales hecha por los estudiantes sanfernandinos. Por decreto del 14 de noviembre de 1879 el doctor Colunga fue nombrado teniente coronel y primer jefe de la columna “independencia” de la guardia nacional. Esta columna nunca entró en combate como tal, pero este gesto puso de manifiesto la confianza y respeto de profesores y alumnos hacia el Doctor Colunga.
Colunga, al igual que Avendaño y los médicos voluntarios de la columna “Independencia”, desde antes de la irrupción de los invasores en San Juan y Miraflores, improvisaron en el Hospital Militar San Bartolomé prácticas quirúrgicas previendo emergencias y según el propio Avendaño lo testimonió: “pasaban las noches, por estrechez de los cuartos de guardia, tendidos en el suelo del patio, a toda intemperie”.
En las primeras horas de la noche del 15 de enero de 1881, luego de vencida la resistencia peruana comenzaron a llegar los primeros heridos a lima. Avendaño, así está registrado en los anales de la historia, dijo a sus compañeros: triste, con la melancolía de un dolor que anonadada, pero grave, con la serenidad de un requerimiento que apremia: “las grandes pesadumbres se mitigan con el trabajo, van llegando nuestros heridos, vamos juntos a ellos, sólo está nuestro deber”.
Hasta ese momento, eran los heridos peruanos, después llegarían los otros, los del enemigo, a invadir los últimos rincones de la sala y hasta los corredores del hospital.


1651 - Se funda en Lima el Hospital San Bartolomé.  Estuvo destinado a la asistencia de los negros libertos, no así de los esclavos que eran atendidos en las casas de sus amos.  Luego de más de una modificación, posteriormente fue modificado y reabrió sus puertas como el flamante Hospital Militar “San Bartolomé”. Gran Hospital que se dio integro durante la Guerra del Pacífico junto con Médicos y estudiantes,



Los invasores no se conformaron con invadir el Hospital San Bartolomé, porque luego asaltaron el museo de historia natural, su biblioteca y laboratorio de química y sustrajeron todo lo que encontraron.
Antonia Moreno De Cáceres, la esposa del General Cáceres, recuerda en sus memorias que Colunga había tenido la valiente decisión de recoger las bayonetas de todos los soldados que llegaron con sus armas en solicitud de atención y esconderlas bajo tierra y al ser informada de este gesto suyo, lo buscó y le dijo: “doctor, sé que tiene usted armas; no me las va usted a negar: las quiero para mandárselo a mi marido a su campamento”.

Durante toda la noche trabajaron desenterrándolas. “no dejábamos de estar nerviosos. Felizmente, Dios nos protegió y todo salió bien”, ha escrito en sus memorias. El episodio de la recuperación de estas armas ocurrió un día antes del 9 de abril de 1881 del ingreso de las tropas invasoras al jardín botánico, que lo convirtieron en su cuartel y lo hicieron objeto de su destrucción total.
Colunga sobrevivió a la ocupación de lima, formó parte del concejo limeño en la gestión del alcalde, General César Canevaro y se desempeñó como catedrático auxiliar de la Cátedra De Historia Natural Médica que tenía como titular al sabio italiano Antonio Raimondi y lo reemplazó luego de su muerte. En 1884, renunció junto con los profesores de su facultad en protesta por decisión del TRAIDOR presidente miguel iglesias, de nombrar profesores sin concurso.


JUAN BYRON MARKHOLZ

Fueron sus padres irlandeses, quienes se conocieron en el Perú y se casaron católicamente en la Parroquia del Sagrario de la Basílica Catedral de Lima. Byron nació en fecha y circunstancias muy especiales. Su madre lo trae al mundo el 29 de febrero de 1860 a bordo de una nave en aguas jurisdiccionales del Callao.

A los 17 años ingresó a San Fernando. Desde el inicio de sus estudios, fue un alumno distinguido que supo ganar el aprecio de sus maestros y compañeros. Ideó u procedimiento para la conservación del cerebro que se usó por tradición durante años. Al concluir el primer año de medicina obtuvo el calificativo más alto al que se hicieron acreedores sólo dos alumnos de los veintiséis que constituían esa flamante promoción.

En 1879, a poco de empezar el año académico estalló la guerra contra Chile. Era cuatro de abril cuando los alumnos de San Fernando reunidos en la escuela de medicina, acordaron por unanimidad ofrecer su participación patriótica en el conflicto bélico que Chile acababa de iniciar al Perú.

Para ello solicitaron al Presidente de la República les concedieran un puesto en el Ejército o en la Armada Nacional. A tal efecto se formó una comisión presidida por Tomás Ugalde, a quien se le confió la entrega del acta con los acuerdos de Asamblea, la que estaba firmada por graduados y estudiantes. En dicho documento aparece rúbrica de Juan Byron.

Para muchos historiadores la actuación de nuestro recluta en la Campaña del Sur fue a través de los Cuerpos de Sanidad del Ejército. “En cumplimiento de sus deberes cívicos Byron marchó al Sur con el primer cuerpo de sanidad organizado...”.

El primer envío de personal que dispuso el gobierno como refuerzo a las tropas peruanas en Arica e Iquique, salió del Callao el 7 de abril abordo de las naves Unión y Pilcomayo al mando del Capitán de Navío Aurelio García y García. Los buques en referencia después de cumplir su objetivo se dirigieron al Sur y a la altura de Chipana, protagonizaron con la cañonera Magallanes la primera acción naval que se empeñó en la guerra.

En el archivo del Centro de Estudio Histórico Militar del Perú existe un manuscrito con la relación el personal de Sanidad destinado al Segundo Ejército del Sur en el cual figuran Juan Byron con el cargo de practicante de medicina, fechado en Lima, el 18 de marzo de 1880. Esta interesante circunstancia lo integra a todos los desplazamientos y enfrentamientos a que tuvo lugar a través de las campañas del Sur del país.

Finalizada la contienda de retorno al Alma Mater, el 13 de Agosto de 1883, un grupo de estudiantes y médicos jóvenes a iniciativa de los alumnos Francisco de Bardo y Emilio García se fundó la Sociedad de Unión Fernandina. En la Directiva y con el cargo de Segundo Vicepresidente figuraba nuestro biografiado, cargo que desempeñó durante dos años consecutivos. En la sesión inaugural, Byron haciendo uso de la palabra pronunció el siguiente discurso:
“...Desde Chipana hasta Mejillones, desde Pisagua hasta Huamachuco, la escuela de Medicina ha estado dignamente representada, por algunos de sus miembros sin que las fatigas consiguientes a las marchas, ni el hambre, ni las epidemias, ni la metralla enemiga, les hubiera hecho cejar una sola línea en su propósito. Celis, Marini, Lengua, Poma, Villanueva, Montes Mesa tales son los nombres olvidados por muchos, pero que nosotros guardaremos en el fondo de nuestros corazones como ejemplo para el futuro; existencias preciosas que el destino ciego arrebató; mártires de la ciencia sacrificada en el lugar que el deber les había señalado....”.
Su deceso ocurre el 8 de Mayo de 1895 y el funeral tuyo lugar en la iglesia de San Francisco Javier de New York. La pérdida de tan talentoso profesional, fue difundida rápidamente a través de revistas y periódicos locales, donde, no sólo hizo una reseña de su vida y la forma cómo contrajo la enfermedad (Tuberculosis Pulmonar) que lo condujo a la muerte, sino que se escribieron frases de elogio a su persona.

MÉDICO ECUATORIANO


J. Pérez fue un médico ecuatoriano que estuvo en Arica cuando ocurrió la batalla, el 7 de junio de 1880, y como profesional se solidarizó con los soldados peruanos heridos. Da testimonio de la Guerra Del Pacífico, j. Pérez escribe sus testimonios a partir del 5 abril de 1879. Sin duda, un buen vecino.

SANTIAGO TÁVARA RENOVALES.




Nació en Lima en 1840. Fue hijo De Juan Távara y Flora Renovales, recibió estudió en Seminario De Santo Toribio, ingresó a la Facultad De San Fernando en 1859.
Obtuvo el grado de bachiller en medicina y el título de médico-cirujano en 1866. Asistió al combate del 2 de Mayo a bordo del Tumbes con el grado de cirujano de 1º clase. En 1867 participó como médico en la comisión hidrográfica exploradora que navegó el Amazonas.
En 1869 ascendió al grado de cirujano mayor y se le confió por primera vez el cargo de médico titular del Callao que desempeñó cerca de 30 años. Integró la comisión para combatir la epidemia de viruela que se produjo en 1873 en Trujillo.
Su actuación en la Guerra Del Pacifico fue heroica. Médico y amigo íntimo de Miguel Grau, destacado a la dotación del Huáscar como cirujano jefe del departamento de sanidad. Participó en todos los combates, bloqueos y capturas de la campaña naval, desde Iquique hasta Angamos, cumpliendo labor encomiable.
No vaciló en exponer la vida para cumplir su deber de auxiliar a los heridos. Practicó urgentes intervenciones para extraer proyectiles o esquirlas de granada, reducir fracturas, cohibir hemorragias, desinfectar heridas por arma de fuego y brindar consuelo a los moribundos. Infatigable en su labor asistencias, contó con la eficaz ayuda del cirujano Felipe Rotalde y del practicante de medicina José Ignacio Canales.

Felipe Rotalde


En pleno combate la explosión de una granada enemiga hirió a Távara ocasionándole graves lesiones en el rostro y ambas piernas. Al ser abordado el monitor fue hecho prisionero, pero estuvo imposibilitado para movilizarse por propios medios.
Trasladado a Valparaíso recibió asistencia médica en el hospital inglés.
Posteriormente, cuando caminaba con muletas lo condujeron a San Bernardo, lugar donde se concentró a la mayoría de los prisioneros peruanos.
Permanecieron algunos meses en cautiverio, pero atendía a sus compatriotas heridos, no obstante la limitación de sus propias lesiones.
Al regresar al Perú fue nombrado cirujano-jefe de la plaza del Callao. Organizó el servicio médico quirúrgico de las baterías, ambulancias y hospitales de sangre durante el bloqueo y combates que sostuvo el puerto contra la escuadra chilena, de abril a setiembre de 1880.
LOS MÉDICOS EN EL “HUÁSCAR”.
El jefe de la sanidad naval, con el título de cirujano mayor fue Santiago Távara que estuvo embarcado en el Huáscar. Luego se estableció una gradación de cirujanos de 1ª, 2ª, y 3ª clase; además había estudiantes de medicina y farmacia embarcados en las diferentes unidades en calidad de auxiliares.
Junto con Távara pertenecieron al Huáscar el cirujano de 1ª clase Felipe Miguel Rotadle y el practicante de medicina José Ignacio Canales. Tanto Távara como sus colegas fueron heridos en Angamos; pero ellos continuaron prestando sus servicios y en chile atendieron también a los heridos peruanos.

FRATERNALMENTE
LUIS ROMERO YAHUACHI